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Bien de precio, pero difícil
de amortizar
Ni el motor del 9.5 TiD da empuje extraordinario,
ni el 9-5 es un coche para que luzca, porque pesa mucho.
En carretera es agradable de usar por varias razones.
No suena ni vibra mucho; además, como ocurre con el V6 de
Audi, el sonido es peculiar y no recuerda mucho a Diesel. En marcha
constante, si no se acelera mucho, el sonido del motor no es el
principal. Al acelerar mucho, suena menos que otros Diesel de esta
potencia y con un ruido que es menos «Diesel».
El
motor no es de tipo «explosivo», con un fuerte aumento
de fuerza en un margen de régimen pequeño. Salvo algunas
irregularidades de funcionamiento que he encontrado en tres unidades
distintas, el motor tiene una repuesta muy uniforme. Llega hasta
4.500 rpm y no sirve para nada intentar pasar de ahí (curva
de potencia de este motor).
La repuesta del coche una vez está en marcha
es buena, pero no cabe esperar que acelere o recupere
tanto como otros Diesel de este tamaño y potencia. Según
nuestras mediciones, acelera lo mismo que un BMW 525d y es un poco
más lento en recuperaciones. Esto se debe en parte al motor,
pero también a que esta versión del 9-5 pesa 1.690
kg. Es mucho en términos absolutos y exagerado si tenemos
en cuenta que se trata de un tracción delantera; un Volvo
S80 D5 pesa 1.489.
Los
desarrollos
de transmisión son tirando a cortos (un 1,3 por ciento más
cortos en el Vector que en las otras versiones), lo que compensa
en parte el peso y repercute en el consumo. Como de otros Diesel
de gran tamaño, cilindrada y peso, no se puede esperar de
éste que gaste 8 l/100 km en condiciones normales. Lo hace
en carretera, con suavidad y a velocidad moderada. En conducción
normal, que alterne carretera y ciudad, está en torno a 10
l/100 km. No es el Diesel de este tamaño que menos gasta
pero, en términos de costo por kilómetro, la diferencia
con ellos es despreciable, comparada con otros gastos que genera
el coche.
En ciudad no es de los Diesel más cómodos
por dos razones. Una, que el motor suena y vibra mucho cuando está
al ralentí o el coche se mueve despacio. Otra, que empezar
a moverse desde parado, sobre todo en cuesta, le cuesta más
que otros y requiere pisar más el acelerador de lo normal.
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