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No hay ninguna diferencia de espacio en las plazas delanteras,
en las traseras hay una ganancia de 5 cm en altura, según
nuestra forma de medir. Es un coche más bien ancho
pero el espacio longitudinal (para las piernas) es más
bien escaso.
Las diferencias de volumen de maletero entre las versiones
con carrocería familiar y cinco puertas son insignificantes,
y es pequeño en ambos casos. Ahora bien, los 419 l
del «Sport Hatch» más aprovechables. El
portón se puede abrir y cerrar con facilidad, aunque
no puede ir accionado por un motor eléctrico. El plano
de carga (altura mínima que hay que levantar un objeto
del suelo para introducirlo en el maletero) es bajo; sólo
58 cm. La del maletero longitud máxima es 107 mm, la
anchura máxima 132 mm y la mínima (limitada
por los pasos de rueda) es 100 mm.
Tiene
un doble fondo de 20 l, al que se accede plegando en tres
partes el panel que recubre el maletero. Hay cuatro argollas
metálicas distribuidas en cada una de las esquinas,
un hueco con tapa a la izquierda donde —en la unidad
de pruebas que he conducido— iba guardada una red de
sujeción y una toma de corriente de 12 V.
La cortinilla retráctil que cubre el maletero puede
ir colocada en tres posiciones fijas. Una, completamente estirada,
que cubre el maletero en su totalidad. Dos, completamente
enrollada en su alojamiento. Para colocar la cortinilla en
esta posición hay que acompañar su movimiento
con la mano, porque no tiene un carril previsto por la que
se deslice y puede ser un poco violento su plegado. Tres,
una posición intermedia en la que la cortinilla retrocede
y se eleva unos centímetros por un carril dispuesto
en los pilares del portón. Este movimiento se realiza
automáticamente, con sólo pulsar en su extremo.
Es muy una solución cómoda porque permite alcanzar
ciertos objetos del maletero sin necesidad de enrollar toda
la cortinilla.
En España, la rueda de repuesto es de medidas de emergencia.
Si lleva instalada la opción del sistema de sonido
«Prestige 300» hueco reservado a la rueda de repuesto
queda ocupada por un altavoz de graves.
Los asientos traseros son abatibles en la proporción
60/40 y tienen una bolsa porta esquíes. El respaldo
del asiento delantero se puede abatir hacia delante, opción
disponible en algunas versiones.
El
motor V6 de 2.,8 l de cilindrada es notable por suavidad y
potencia. Montado en el 9-3 (no lo podrá tener el actual
Saab 9-5) da una gran sensación de aceleración.
Es silencioso y parece tan bien equilibrado como es habitual
en los motores V6. En determinadas condiciones, se puede escuchar
tímido sonido grave de escape.
Esta versión se vende con caja manual y automática,
ambas de seis velocidades. La caja manual no tiene un tacto
muy bueno. La automática me ha parecido muy buena por
suavidad, rapidez y porque —a diferencia de otras cajas
con convertidor de par— no da la sensación de
que la respuesta al acelerador sea más lenta ni menos
enérgica que en la caja manual. Merece la pena probarla
antes de tomar una decisión.
Esta caja puede seleccionar las marchas de forma completamente
automática (posición D de la palanca) y también
puede funcionar en modo manual con unos mandos
secuenciales. En este segundo caso se pueden cambiar marchas
accionando directamente la palanca que hay entre los asientos,
o pulsando los botones del volante. En modo secuencial, no
cambia a una marcha superior cuando el motor llega a su límite,
y sólo selecciona marchas más cortas cuando
si se acelera con el motor a un régimen muy bajo.
Los mandos del volante están colocados sobre los brazos
horizontales de éste. Llevando las manos colocadas
correctamente, no es fácil alcanzarlos con los dedos
pulgares. Otros sistemas semejantes tienen levas alargadas
situadas detrás del volante y son más accesibles
alcanzarlas sin soltar las manos de la posición correcta.
No hay diferencias apreciables de estabilidad entre los Saab
9-3 con carrocería de cuatro puertas y familiar. Es
un coche relativamente cómodo de suspensión,
pero no es particularmente ágil o estable.
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