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Zona de carga muy cuidada
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Se agradecería más potencia
en Diesel. |
Los responsables de MG Rover en España consideran que el
motor más vendido del Tourer en España será
el turbodiésel de 116 CV. Y no se trata de una mala opción,
pero si se piensa que un familiar es un coche "propenso"
a ser utilizado con un pequeño remolque o muy cargado, los
116 CV del turbodiésel de origen BMW se quedan escasos. En
MG Rover están luchando con BMW para conseguir una versión
más potente de este motor, o un turbodiésel más
potente que pudieran encajar en el vano motor del Rover 75, pero
de momento las negociaciones no avanzan y el incremento de potencia
no llegará, como pronto, antes de un año y medio o
dos años, aunque no quisieron concretar fechas.
Lo
que más se agradece de este motor es su suavidad y silencio
de marcha, características que concuerdan muy bien con el
estilo del 75 Tourer. El turbo sopla con suavidad y la potencia
que tiene se aprovecha íntegramente sin dificultad. Con sólo
dos personas a bordo, ya hay que reducir ante la llegada de cualquier
repecho. Con el coche cargado y por carreteras de montaña
debe ser difícil pasar de tercera en algún momento.
También es verdad que las versiones que pude conducir llevaban
montados unos impresionantes neumáticos de 215 mm de anchura,
que no le sentaban nada bien a la potencia de este motor.
Si se quiere más potencia, no queda más remedio que
pasarse a las versiones de gasolina. En este caso sí que
hay potencia sobrada. Los 177 CV de la versión 2.5 V6 (la
otra versión que pude probar) mueven al coche con agilidad.
Este V6 no es un motor con una potencia sobresaliente a bajas revoluciones,
por lo que si se quiere ir rápido de verdad hay que recurrir
al cambio con frecuencia.
No
conseguí sentirme cómodo al volante del Rover. Uno
de los motivos, sin duda, es que uno tarda en acostumbrarse a conducir
con el volante a la derecha (lo probamos en Inglaterra). Pero no
creo que sea ése el único motivo. El colega periodista
que hizo el recorrido conmigo también me contaba que no se
sentía cómodo. Nuestra sensación era que el
volante estaba ligeramente desplazado hacia la izquierda y que por
tanto no estábamos perfectamente enfrente de él. Habrá
que esperar a probar un modelo con volante a la izquierda para sacar
conclusiones. El volante es regulable en profundidad y altura, por
lo que en principio todo está bien dispuesto para poder sentirse
cómodo.
Las carreteras por las que probamos los coches, muy estrechas y
con mucho tráfico, no eran propicias para probar la estabilidad.
Con respecto a la berlina se han modificado ligeramente elementos
de la suspensión, para endurecer un poco el coche. Se trata
en definitiva de adaptarse a una situación en la que previsiblemente
los coches irán más cargados que si fueran berlinas.
La sensación es que el equilbrio entre comodidad y estabilidad
está conseguido. Quienes prevean que llevarán el coche
muy cargado, pueden pedir opcionalmente el sistema de suspensión
autonivelante, que se ofrecerá con un coste de entre 80.000
y 100.000 pesetas.
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