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La berlina de lujo según Renault
La primera vez que ví el Vel Satis en vivo
(hace casi un año) me pareció su diseño algo
extraño. Ahora, visto con más detenimiento, creo que
es un coche con una personalidad propia, muy marcada. Tiene empaque
y buena presencia, algo fundamental entre las berlinas denominadas
«de representación». Por las calles de París
la gente lo miraba mucho y los gestos que hacían parecían
complacientes. Es un coche grande, con unas proporciones que recuerdan
casi a los grandes coches de mediados del Siglo XX (sobre todo por
su altura).
En mi primera toma de contacto he tenido ocasión
de conducir las dos versiones con motor V6: el 3.5 24V gasolina
de 241 CV y el turbodiésel 3.0 dCi de 177 CV, ambos con caja
de cambios automática de cinco marchas (Proactiva) y nivel
de acabado «Initiale».
En los dos casos he encontrado un coche muy cómodo,
claramente enfocado para placenteros trayectos largos. Se ha trabajado
bien en el aspecto de insonorización y ambos modelos parecen
silenciosos; a velocidad elevada se escuchan más algunos
ruidos aerodinámicos que el sonido del motor, no en vano,
la penetración aerodinámica no es uno de sus puntos
fuertes.
El
motor 3.5 V6 es suave y empuja con fuerza. Tiene que arrastrar un
peso elevado (1.720 kg) y por eso tampoco impresiona en prestaciones,
pero deja sentir fuerza suficiente para acelerar y adelantar con
agilidad, estirando enérgicamente hasta que el cambio automático
inserta la siguiente marcha (entre 6.000 y 6.500 rpm).
La versión 3.0 dCi V6 también resulta
muy agradable de conducir, no se aprecian vibraciones molestas y
su agradable sonido «V6» hace difícil acertar
que se trata de un motor Diesel. Como el cambio automático
siempre selecciona la marcha más adecuada (en función
de la velocidad y la posición del acelerador) no he podido
ver desde que punto empieza a empujar, pero si aceleramos a fondo
sube muy bien de vueltas hasta que la caja Proactiva inserta la
siguiente marcha (en la zona roja del cuentavueltas a 4.750 rpm
en las dos primeras velocidades y a 4.500 rpm en el resto).
La caja Proactiva de cinco marchas tiene un funcionamiento
que me parece sobresaliente. Selecciona con acierto la marcha adecuada
en todo momento, mantiene oportunamente la marcha insertada cuando
la gestión electrónica «entiende» que
no queremos pasar a una marcha superior y reduce de forma eficaz
cuando deceleramos.
Tanto
en su posición completamente automática como en el
modo de selección secuencial, el funcionamiento es ejemplar.
En este último basta con pulsar la palanca de cambios hacia
delante para cambiar y tirar hacia atrás para reducir. En
cualquier caso, reduce automáticamente si vamos en una marcha
muy larga y aceleramos a fondo y cambia ella sola cuando llegamos
a máximo régimen. El único inconveniente podemos
encontrarlo en que, a diferencia de otros fabricantes que ya lo
tienen, el Vel Satis no disponde de mandos de cambio secuencial
en el volante.
He conducido poco por carreteras con curvas, pero
lo poco que he podido probar me ha transmitido buenas sensaciones.
Inicialmente pensé que era un poco «barco», pero
lo cierto es que una vez apoyado en plena curva, el guiado es bueno
y la sensación de balanceo no es grande. En autopista y carretera
rápida transmite seguridad al conductor. La frenada parece
eficaz y progresiva, fácil de dosificar, mientras que la
dirección de asistencia variable en función de la
velocidad no desentona en este modelo, aunque tampoco es demasiado
directa (3,25 vueltas de volante entre topes). Al igual que en el
Renault Laguna, cuando frenamos fuerte se encienden automáticamente
los intermitentes de emergencia; en algunas frenadas apuradas este
sistema se activa más de lo deseable.
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