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Un motor para todo en un coche
para ciudad
Que el Twingo tenga «forma monovolumen»
es casi lo de menos, desde un punto de vista práctico. Lo interesante
es cómo se puede aprovechar esa forma desde el salpicadero
hacia atrás.
El motor ocupa muy poco espacio; por tanto, la proporción
de superficie interior útil es grande. En las plazas delanteras
no falta altura y el recorrido longitudinal de asiento es suficiente
para una persona normalmente alta. Sí falta anchura bastante
para que el pasajero no moleste al cambiar, especialmente si lleva
el asiento muy adelantado.
Una de las principales ventajas del Twingo es que
el asiento trasero tiene un desplazamiento longitudinal de 17 cm.
De esta manera, se puede repartir el espacio disponible entre las
plazas traseras y el maletero. De cara a llevar pasajeros, lo ideal
es que el asiento esté retrasado: si van adultos, porque
así tienen más espacio para las piernas; si van niños,
porque viajan tanto más seguros cuanto más lejos de
los respaldos delanteros.
Los dos únicos inconvenientes de llevar el
asiento muy retrasado (además de perder maletero) son que
cuando está atrás del todo queda al descubierto
una parte del bastidor que tienen una arista y da en las pantorrillas.
En segundo lugar que, como el techo es redondeado, la altura queda
tanto más limitada cuanto más atrás va el asiento.
El paso hacia las plazas traseras (sea para pasar, o sea para colocar
a un niño en la silla) es franco, pero con el inconveniente
de que el asiento delantero no vuelve a su posición original
tras moverlo.
Con
el asiento retrasado del todo, el maletero que queda vale para poco
más que unas bolsas de la compra (170 litros), pero sigue
seindo mayor que el de algunos coches de tamaño semejante.
Si hace falta más maletero, este volumen aumenta casi un
cincuenta por ciento al mover el asiento adelante del todo. Además,
se puede abatir el respaldo trasero (fácilmente); de esta
manera no queda un espacio uniforme, pero sí extraordinariamente
amplio (1.095 litros) para un coche que mide 3,43 m.
Una de las facetas menos favorables de la carrocería
del Twingo es que resulta muy calurosa. Es uno de los pocos coches
en los que, a las 12 de la mañana, el sol da en las piernas
de quienes vayan delante. Renault no ha aprovechado los cambios
que le hizo en septiembre de 2000 para poner en el Twingo el parabrisas
que tienen otros de sus modelos, que bloquea gran parte de la radiación
solar. El sistema de ventilación funciona bien desde todo
punto de vista pero, cuando da el sol, la molestia que causa no
lo evita ni un ambiente muy fresco. El aire acondicionado es casi
imprescindible.
El acabado es el normal para un coche utilitario. Hay algunos materiales
de recubrimiento toscos de aspecto aunque prácticos (por
ejemplo, para limpiarlos). También hay cosas que no están
bien rematadas, como unos mandos de los aireadores muy duros de
mover.
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