Dinámicamente casi como un turismo y funcionalmente, un buen monovolumen
He
probado cuatro motores: los Diesel de 120 y 82 CV y los de gasolina
de 113 y 134 CV. El más satisfactorio, a mi juicio, es el
Diesel de 120 CV. Es el que mejor se adapta a este coche, por su
respuesta y comodidad de marcha. No es un motor ruidoso y tiene
fuerza suficiente en toda la gama de revoluciones.
La mayor pega del Diesel de 82 CV es que resulta más ruidoso
que el de 120 CV. Probé el Diesel menos potente durante unos
20 km y, si el coche no va cargado (he ido yo solo y sin ningún
equipaje), resulta suficiente para mover el Scénic con agilidad
en una carretera llana. Habría que probarlo en subidas y
con carga antes de emitir un juicio más detallado. En este
corto recorrido lo que menos me gustó fueron las vibraciones.
Los dos motores de gasolina que he probado resultan agradables.
El de gasolina de 134 CV tiene mejores prestaciones que el Diesel
de 120 según los datos ofrecidos por Renault, pero me da
la impresión de que recupera mejor el Diesel en todas las
marchas. Es cierto que los motores de gasolina suenan menos, pero
la diferencia con el Diesel más potente es pequeña.
(Ficha
técnica comparativa de versiones con los 4 motores y el mismo
equipamiento)
La
sensación al conducir el Scénic es similar a la de
conducir un turismo. Seguramente el puesto de conducción
ayuda a tener esa sensación, pero no sólo eso. El
moderado balanceo de la carrocería contribuye de forma determinante
a sentirse como en un turismo.
La dirección, con asistencia eléctrica, es igual
a la que he probado últimamente en el Megane de 3 puertas.
Según nos aseguraron en Renault se ha modificado el grado
de asistencia con relación a los primeros Megane. Tiene un
tacto peculiar y no es una dirección que transmita lo que
sucede entre la rueda y el asfalto. No es grave para un coche de
estas características, pero otros competidores tienen mejor
resuelto este apartado, con un sistema de asistencia similar (Audi
A3, por ejemplo). Además, se trata de una dirección
innecesariamente lenta; 3,2 vueltas de volante entre topes, para
un radio de giro normal, es demasiado en una dirección asistida.
Conduje el Scénic en carreteras suecas, donde las limitaciones
de velocidad son muy estrictas y por tanto no es fácil probar
un coche. Todas las sensaciones que cuento requieren una confirmación,
con más kilómetros recorridos y en unas condiciones
de conducción habituales.
Cuando probé el Megane 1.6 de 3 puertas y medí las
prestaciones, me sorprendió la potencia de frenada. Ha sido
uno de los coches con mejor potencia de frenada en términos
absolutos que ha pasado por mis manos. En las carreteras suecas
no pude probar los frenos a fondo, pero me perdí por una
carretera en la que parecía que no venía nadie y le
pegué un pisotón al freno en mitad de una recta (sin
llegar a detener el coche). Tuve la misma sensación que con
el Mégane: una elevada potencia de frenada.
El freno de mano automático es de serie en las versiones
más equipadas. Tuve la oportunidad de probarlo en varios
coches y funcionaba mejor en unos que en otros. En algunos, para
que se soltara al arrancar, había que acelerar mucho, si
no se calaba. En los coches que no tienen el freno de mano automático,
la palanca va situada entre los dos asientos delanteros, por lo
que desaparece el cajón corredizo (y los reposabrazos) que
va situado entre las dos butacas delanteras. |