Destaca en seguridad,
comodidad y equipamiento
La versión que nos cedió Renault con
objeto de la presente prueba tiene el mismo equipamiento y presentación
interior («Luxe Privilege») que el Renault
Mégane Berlina 5p 1.9 dCi que probó mi compañero
Juan Manuel Pichardo, por lo tanto sus apreciaciones del interior
son completamente aplicables y las transcribo a continuación.
La versión que hemos probado (Luxe Privilege)
tiene un aspecto interior muy bueno. He encontrado pocos fallos
de ajuste, y los que hay son cosas como paneles no del todo bien
ajustados en el salpicadero.
Con todo, los defectos que he visto en el Mégane son menores
que en otros coches cuando acaban de llegar al mercado. No hay plásticos
con borde afilado, la sujeción de los distintos elementos
interiores parece buena y los materiales son de más calidad
de lo corriente en esta clase de coches. El plástico duro
y poco tratado superficialmente queda en las partes menos accesibles
a la vista y al tacto. Muchos de los huecos para dejar cosas tienen
el fondo tapizado con tejido.
Para
la tapa de la guantera del apoyabrazos central delantero hay una
pieza metálica con un aspecto muy sólido (cada vez
es más raro ver metal dentro de un coche).
Esta versión tenía distintos automatismos, que funcionan
muy bien en general. Para muchas personas, el más llamativo
es el que permite abrir la puerta y conectar el arranque sin tener
que abrir previamente el coche.
Para ello hay un mando a distancia (Renault lo llama «tarjeta»,
aunque es mucho más grueso y amplio que una verdadera tarjeta)
que se puede llevar en el bolsillo. Si el coche detecta este mando,
al meter la mano entre la puerta y el tirador exterior se desbloquean
automáticamente las cerraduras. Igualmente sin necesidad
de pulsar ningún botón de este mando ni de introducirlo
en una ranura, se puede arrancar el motor con un botón (sólo
si se pisa el freno o el embrague).
Me parece que es un sistema muy cómodo y eficaz; hasta el
punto de que, después de dejar de conducir el Mégane,
apretar el botón del mando a distancia para abrir cualquier
otro coche me parecía un engorro. Creo que sería aún
mejor si este mando fuera un poco más pequeño (lo
ideal sería una verdadera tarjeta, que cupiera en la cartera).
Un posible fallo es que, si hay un sistema para evitar alejarse
con el mando mientras el coche está en marcha, en nuestra
unidad de pruebas no funcionaba.
Otros automatismos que tiene esta versión son la conexión
de luces, del limpiaparabrisas y el cierre de los seguros de las
puertas (comentario sobre estos automatismos).
En
las plazas delanteras hay unas trampillas de unos tres litros de
capacidad. Pueden ser útiles para llevar cosas que no se
necesitan mientras se conduce, especialmente si están cubiertas
con alfombrillas. El cierre parece bueno, he echado un poco de agua
sobre ellas y lo de dentro no se ha mojado, así que supongo
que tampoco ocurrirá si se entra con los zapatos mojados.
No encuentro ninguna ventaja al freno de estacionamiento de tipo
asa, como no sea que deja más espacio para la guantera central
que uno de empuñadura. Tampoco le encuentro inconveniente,
aunque a alguno de mis compañeros les parece que requiere
más fuerza que uno normal.
El manual de instrucciones es siempre una lectura recomendable.
En el del Mégane hay algunas informaciones bien explicadas,
como las de los elementos de seguridad.
La boca de llenado sin tapón de rosca me parece muy cómoda.
Habrá que ver si la pieza de goma que tapa la boca aguanta
bien el paso del tiempo. |