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Un motor decepcionante en un
coche muy bueno
El espacio interior de la carrocería Grand
Tour no es mucho mayor que el de la berlina. Delante no hay problemas,
nada queda demasiado cercano al cuerpo en las plazas delanteras (la
puerta, el techo, la consola o la parte baja del salpicadero) y el
recorrido longitudinal de asiento es largo.
Detrás la anchura es mayor que en la berlina,
pero no muy grande en términos absolutos. Falla en espacio
para las piernas; hemos medido algo menos en el Grand Tour, quizá
por la diferencia en los asientos. La altura que hemos medido en
el Grand Tour es muy pequeña a causa de un enorme techo corredizo,
que resta no menos de tres centímetros también en
las plazas traseras. Quien dé importancia al espacio en las
plazas traseras, mejor que vea un coche con este tipo de techo antes
de encargarlo. El maletero es pequeño, principalmente porque
tiene menos fondo que el de un Mondeo o un C5.
Reproduzco
otras consideraciones hechas para la otra carrocería, que
valen igual para ésta. Hay varios huecos repartidos por todo
el coche. Sin embargo, no hay cerca del conductor un buen sitio
para dejar cosas pequeñas (llaves, monedas, teléfono
o mando del garaje). Para hacerlo hay que recurrir a la guantera
ente los asientos o al hueco en la puerta, dos espacios que no son
muy accesibles y que resultan demasiado grandes (obligan a rebuscar
si se llevan varias cosas pequeñas). Hay un pequeño
espacio bajo el volante, pero tiene un borde bajo y las cosas se
caen.
El puesto de conducción tiene un inconveniente
pequeño y uno grande. El pequeño, que las personas
más altas y los que conduzcan muy incorporados no ven la
parte alta de la instrumentación (incluido el testigo de
funcionamiento del control de estabilidad). El grande, un asiento
muy blando. En trayectos cortos o medios (digamos una hora al volante)
no necesariamente es incómodo. Por encima de ese tiempo puede
hacer que la espalda o los muslos se resientan. Por ser blando,
además, sujeta muy poco el cuerpo, lo que obliga a hacer
fuerza en las curvas para sujetarse. Para el conductor puede ser
molesto, aunque tienen el volante, un buen apoyo para el pie izquierdo
y la consola para apoyarse (además de que puede prever mejor
las curvas); para el pasajero delantero puede ser aún más
incómodo.
Otra
faceta que puede ser negativa del asiento es que el respaldo no
llega a estar tan cerca de la vertical como en otros coches, aunque
es algo que pocos conductores llegan a notar. El reposacabezas es
muy bueno, porque tiene mucho recorrido vertical y la articulación
para inclinarlo en su parte superior.
La ventilación funciona muy bien, pero el
climatizador me parece superfluo en este caso. Aun cuando he hecho
recorridos en condiciones que favorecen la temperatura constante
(cielo nublado y temperatura fresca), el climatizador tendía
a usar velocidades del ventilador demasiado altas. No es un problema
grande, porque el ventilador es muy silencioso incluso en las velocidades
más altas. Con
o sin climatizador, el Laguna tienen una buena capacidad para renovar
el aire sin producir fuertes corrientes; las salidas de ventilación
están muy bien colocadas. Con el climatizador hay un sistema
de recirculación automática de aire, que es sensible
al monóxido de carbono (inodoro) y los óxidos de nitrógeno.
En el Laguna hay un progreso en la ergonomía del puesto
de conducción con relación a otros Renault. Salvo
por el mando de distribución de aire del climatizador, que
obliga a mirarlo un rato hasta encontrar el punto adecuado (no ocurre
en la versión sin climatizador), es de los coches que requieren
apartar poco la vista de la carretera.
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