Una gama buena
y muy variada
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Impresiones de conducción del 1.5 dCi de 101 CV |
La baja sonoridad y las pocas vibraciones que llegan
al interior es una de las cualidades más notables de esta
versión Diesel de 101 CV; no he lo he notado más ruidoso
que las versiones de 65 y 82 CV.
Se puede escuchar un claro sonido Diesel al pisar
mucho el acelerador, al ralentí o si se circula por una carretera
estrecha flanqueada por muros, pero no es elevado y siempre menor
que en otros Diesel.
A pesar del incremento de potencia con respecto a las dos versiones
mencionadas, no he notado pérdida en la fuerza del motor
a bajo régimen, que sigue siendo muy buena. Sube de revoluciones
con suavidad y no hay ningún momento donde se note un incremento
grande de la fuerza con la que empuja, como ocurre en otros motores
turbodiésel. A partir de 4.000 rpm se nota una merma en la
energía del motor, aunque cuando se busque la máxima
aceleración puede ser conveniente llegar hasta 4.500 rpm
(no más). El corte de inyección está muy próximo
a 5.000 rpm.
Los competidores de este motor en una carrocería de utilitario
son el 1.7 CTDi del Corsa, el 1.9 TDi (que llevan el Polo, Fabia
e Ibiza), el 2,0 litros del Rover.
Por sonoridad y vibraciones que llegan al interior, el Clio puede
ser preferible a todos estos rivales, pero la sensación de
aceleración que se tiene al volante del Clio está
por debajo del TDI del grupo Volkswagen y del Diesel de Rover, algo
que suele ocurrir cuando un motor da la fuerza de una manera muy
lineal.
Según datos oficiales facilitados por las marcas, el Clio
es tan rápido como los otros coches turbodiésel de
semejante potencia (tabla
comparativa). Hasta que no midamos las prestaciones del Clio
1,5 dCi de 101 CV según nuestro método, no tendremos
elementos de comparación sólidos.
Es también el que menos gasta con una diferencia grande
en términos absolutos. Esa diferencia no es tan importante
en coches de este tipo, considerada en términos de coste
por kilómetro.
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