La referencia por carácter deportivo
El interior del Clio 2.0 16v RS está aderezado
con pequeños detalles que aportan una imagen muy deportiva. Sin embargo,
hay dos aspectos que son negativos para el puesto de conducción: uno,
que su volante regulable en altura está demasiado inclinado, de forma
que siempre nos queda lejos la parte superior del aro. Dos, que algunos
mandos, como los de la climatización, el botón del cierre centralizado,
el mechero o el cenicero quedan lejos del alcance del conductor.
El aro del volante está forrado en un material adherente
parecido a la piel vuelta que, para algunos conductores, tiene un
tacto algo grimoso. Tampoco me ha gustado demasiado el pomo del
cambio realizado en aluminio, me parece resbaladizo y además se
queda muy frío cada vez que dejamos el coche a la intemperie. La
instrumentación también me parece escasa para un coche tan marcadamente
deportivo; falta al menos algún indicador
de temperatura o presión de aceite. Tiene unos relojes en blanco
de sencilla lectura y dispone de un display digital en donde se
reflejan las funciones del ordenador de viaje y también el nivel
de aceite del motor, un medidor que resulta muy práctico.
Otro de los elementos que aportan el toque
«racing» al interior son los pedales metálicos y perforados.
El del acelerador está recrecido en su parte izquierda para facilitar
la maniobra de punta-tacón.
Eso sí, los días de lluvia pueden resultar algo resbaladizos y conviene
secar bien las suelas de los zapatos.
Los asientos bacquet
sí están a la altura de lo que cabe esperar en un coche deportivo.
Son regulables en altura y se regula también el apoyo lumbar y el
reposacabezas, tienen un mullido acertado y una buena sujeción lateral.
Están forrados en cuero en los laterales y con Alcantara en la parte
central, luciendo en el respaldo un bordado de «Renault Sport»
que personaliza con sus colores los asientos del Clio 2.0 16v RS.
En
cuanto al nivel de acabado, me parece poco apropiado el plástico
utilizado en el salpicadero. Tiene un buen aspecto, pero el tacto
es muy duro y el remate de algunas piezas es mejorable, si bien
el ajuste es bueno y no se aprecian ruidillos molestos. El equipamiento
es completo, aunque no dispone ni en opción de elementos como el
navegador por satélite o el control de estabilidad, dispositivos
ya introducidos en otros modelos de su tamaño. Sí lleva de serie
radiocasete con mandos de manejo junto al volante y un cargador
de CD´s que está situado bajo el asiento del pasajero y no resta
espacio al maletero.
La habitabilidad en las plazas traseras es justa en anchura y escasa
en espacio para las piernas y altura al techo, sin embargo está
bien equipada con reposacabezas y cinturones de seguridad de tres
puntos para los tres posibles pasajeros. El acceso no es malo del
todo gracias a que en los dos asientos delanteros se inclina el
respaldo y se desplaza la banqueta hacia delante. El maletero es
pequeño (255 litros) aunque tiene una figura uniforme que lo hace
más aprovechable. Bajo el piso hay una rueda de repuesto de buen
tamaño y una pequeña caja de herramientas. Los asientos traseros
son abatibles por partes (60/40) y amplían las posibilidades de
carga.
|