La referencia por carácter deportivo
Hay muchos deportivos que tienen una estabilidad
elevada, pero pocos son los que resultan tan equilibrados, fáciles
de conducir y eficaces como el Renault Clio 2.0 16v RS. Con relación
a un Clio normal, tiene amortiguadores, muelles y barras estabilizadoras
más duros, vías más anchas (26 mm delante y 14 mm detrás), altura
rebajada (8 mm) y neumáticos más anchos (195/50 VR 15) que han contribuido
a incrementar el agarre de un coche que nada tiene que envidiar a
otros modelos más potentes y caros en carreteras con curvas.
El Clio RS pisa sobre el asfalto con un aplomo impresionante
y transmite al conductor milimétricamente todos los movimientos
y reacciones. Es uno de esos pocos coches que se «comunica»
con el conductor a través del volante. En apoyo
apenas se aprecia balanceo y va «cantando» al conductor
cuándo está llegando a su límite de adherencia, momento en el cual
se rueda ya muy rápido.
El
eje delantero entra en las curvas con una agilidad sobresaliente
y sólo pierde motricidad
en situaciones críticas de adherencia. La dirección tiene sólo 2,8
vueltas; resulta rápida y precisa. A mí me ha parecido homogénea
en general, aunque otros conductores que lo han probado piensan
que es un poco lenta en el momento inicial de giro. Lo he conducido
por carreteras con muchas curvas y por carreteras rápidas y en ningún
momento me ha dado la sensación de que fuese lenta o que el conductor
pierda precisión en el giro (quizá es que me ha gustado tanto el
coche que me adapto a todo).
Por el contrario, los frenos sí me parecen
mejorables. Por un lado, porque tienen un tacto algo brusco en el
momento de comenzar la frenada y hace más complicado dosificar una
frenada suave. Por otro, porque el ABS (con repartidor electrónico
de frenada incluido) me parece que se pone en funcionamiento antes
de lo deseable. En cuanto frenamos un poco fuerte, rápidamente actúa
el ABS y da la sensación de que no se puede aprovechar todo el mordiente
que tiene su equipo de frenos. En carreteras bacheadas, esto se
acentúa todavía más y en algunas frenadas tenemos la sensación de
que no vamos a parar a tiempo mientras el ABS está en funcionamiento.
Podríamos
pensar que los neumáticos no ofrecen un buen agarre y por eso el
ABS trabaja antes de la cuenta, pero descartamos esa posibilidad
porque el Clio que hemos probado tenía unos Michelin Pilot SX-GT
(ahora reemplazados por los Exalto) de los cuales tenemos excelentes
referencias sobre su agarre y eficacia.
Un aspecto que me ha sorprendido gratamente son las
reacciones del eje trasero. Las ruedas traseras se agarran con una
eficacia ejemplar y sólo llegan a deslizar de forma muy progresiva
cuando el conductor provoca el sobreviraje.
Es decir, en condiciones normales, las ruedas traseras siguen fielmente
la trayectoria impuesta por las ruedas delanteras, se aguantan mucho
en curva y no se descolocan fácilmente aunque levantemos el pie
del acelerador en pleno apoyo. Pocos coches ofrecen semejante nivel
de estabilidad y eficacia en curva, tanto rápida como lenta, si
bien el trabajo de Renault Sport hubiese sido redondo si se pudiera
equipar un control
de estabilidad, sistema que no está disponible ni en opción.
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