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Bueno en todo, salvo en espacio
Lo que me más me ha gustado de este Clio
ha sido su seguridad activa. Al menos en seco, las ruedas de 185/55,
que pueden parecer exageradas para un coche así, no plantean
ningún problema ni hacen al coche brusco. El tacto que da la
dirección eléctrica del Clio es magnífico, en
todo momento se puede sentir el agarre de la rueda y el movimiento
de la carrocería. La carrocería se mueve muy bien, no
cabecea ni balancea demasiado y, pese a ello, el coche absorbe bien
un suelo irregular, sin transmitir baches a los pasajeros en excesos,
ni perder contacto con el suelo. En caso de desacelerar o frenar en
curva, no responde bruscamente.
Por motor, un Clio Diesel de 65 CV no parece lo más
indicado para disfrutar de una conducción rápida en
una carretera de curvas cerradas. Por bastidor, en cambio, es mucho
más satisfactorio que algunos coches «deportivos».
Renault
está preparando el control de estabilidad para este modelo,
que será opcional en la versión Dynamique y no disponible
en la Expression. Es posible que este mismo año exista la
opción de tener este Clio con control de estabilidad.
Los frenos también son muy buenos. Primero, son capaces
de parar al coche en poco espacio y, segundo, tienen un tacto que
facilita la tarea de dosificar la frenada. La resistencia al calentamiento
no está a la misma altura, pero tampoco es peor que las de
otros coches de este tipo que, generalmente, frenan menos. El antibloqueo
de frenos forma parte del equipo de serie en cualquier versión,
y tiene un funcionamiento muy bueno.
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