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El puesto de conducción es en general satisfactorio, salvo para quien
quiera ir sentado cerca del suelo. Quizá, la mejor
cualidad del puesto de conducción es que el volante
tiene amplias regulaciones de altura y profundidad y apenas
va tendido. Puede ir lejos del salpicadero y alto con respecto
a los pedales, o todo lo contrario. En función de la
versión, el volante puede ser de plástico o
estar recubierto de cuero.
Los pedales están bien situados y hay un apoyo firme
y grande para el pie izquierdo. Aunque la banqueta de los
asientos delanteros va más bien alta con respecto al
suelo. Hay
suficiente espacio vertical, incluso para personas altas.
Los asientos de todas las versiones del Megane con motor Diesel de 150
CV son los del mismo tipo; lo que cambia es el tapizado, que
puede ser sólo de tela, combinado de piel y cuero y,
opcionalmente, sólo de piel.
Estos
asientos se caracterizan porque dan un apoyo correcto a la
huella que deja el cuerpo y son cómodos para circular
muchos kilómetros seguidos. Dan una sujeción
lateral suficiente, aunque sería mejor si los apoyos
laterales fueran de un relleno de espuma más duro (ceden
con facilidad en las curvas). El ajuste de la inclinación
del respaldo es de puntos fijos: como otras regulaciones de
este tipo, puede ocurrir que la posición óptima
de cada uno se encuentre entre dos
La carencia más importante del puesto de conducción es que hay ciertos mandos que están poco accesibles, como el botón del regulador de velocidad, del limitador de velocidad y del control de estabilidad (en el salpicadero, a la izquierda y debajo del volante). Tampoco son fáciles de usar los mandos del sistema de sonido de la consola, porque sus botones son pequeños y están apartados del campo de visión. Por lo tanto, más que en otros casos, para manejar el sistema de sonido lo mejor es acostumbrarse al satélite con mandos que hay en la columna de dirección, que aglutina las principales funciones del equipo de sonido.
Delante hay espacio bastante para que todo lo que rodea al conductor quede lejos: el parabrisas, el techo, la puerta y el pasajero. Las personas más altas, no obstante, puede que encuentren algo corto el recorrido longitudinal del asiento.
En
las plazas traseras falta anchura para tres ocupantes y tampoco
hay demasiado en sentido longitudinal (para las piernas),
teniendo en cuenta la longitud de la carrocería. Sin
embargo, sí hay mucho espacio desde la banqueta hasta
el techo.
El maletero no es ni grande ni cómodo de cargar. Su
volumen es 330 l, una cantidad que está por debajo de la media en coches de este tipo. Por la forma que tiene
el portón, hay que elevar la carga 75 cm sobre el suelo
para poder meterla en el maletero. Después, hay que
salvar un «escalón» que mide 26 cm de largo.
Normalmente no es un inconveniente, pero sí cuando
se intenta depositar con cuidado un objeto pesado.
A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los portones, el del Mégane no tiene un sistema para evitar que, si está mojado, caiga el agua sobre el cuerpo al abrirlo. El área que barre el limpialuneta es muy pequeña. Cuando la luneta está mojada, y sobre todo de noche, la visibilidad en tres cuartos trasera empeora mucho. |