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El deportivo de los todo terreno
Porsche ha preparado el Cayenne para ser extraordinariamente
eficaz también en el campo. Para conseguirlo ha puesto a
punto un buen número de elementos y sistemas que permiten
a este Porsche pasar por caminos de todo tipo, zonas trialeras
o vadeos espectaculares.
Durante la presentación, lo hemos probado
en una zona especialmente preparada para conocer sus aptitudes trialeras,
con impresionantes cruces de
eje y exigentes subidas y bajadas. El deslizante barro que había
tras las intensas lluvias caídas los días anteriores
dificultaban todavía más las cosas al Cayenne.
Vaya por delante que las unidades que hemos probado
fuera del asfalto llevaban neumáticos de campo. En semejantes
condiciones, los neumáticos convencionales de carretera que
lleva el Cayenne apenas hubieran permitido acceder a unas zonas
de barro arcilloso tan resbaladizo.
Un
dispositivo muy interesante de este modelo es un mando situado junto
a la palanca de cambios con la que se adaptan varios sistemas para
que el coche vaya mejor por campo. Simplemente con pulsar dicho
mando, conecta automáticamente la reductora,
un programa distinto para el control electrónico del cambio
automático y el diferencial central, adecua el funcionamiento
del bloqueo electrónico del diferencial y el antibloqueo
de frenos, y eleva la carrocería si el coche tiene suspensión
neumática. Una segunda pulsación bloquea completamente
el diferencial central y una tercera bloquea el diferencial trasero,
si existe esa posibilidad (el bloqueo trasero no es de serie).
Su tracción
total permanente, con bloqueo activo del diferencial central
y el sistema de bloqueo electrónico del diferencial (EDS),
que frena selectivamente las ruedas que pierden motricidad,
permiten al Cayenne avanzar aunque tenga varias ruedas en el aire
o con baja adherencia. El coche que hemos probado era un Cayenne
S con muelle helicoidal y, como tampoco tiene un recorrido de suspensiones
muy largo, era fácil dejar alguna rueda en el aire ante un
cruce de ejes pronunciado, aunque la capacidad de tracción
seguía siendo ejemplar.
El
Cayenne tiene también un sistema de control de descenso similar
al HDC (Hill Descent Control) utilizado por Land Rover y BMW en
su X5. En bajadas con más de un 20 por ciento de inclinación,
y siempre que se circule por debajo de 20 km/h y esté activado
el control de estabilidad, el sistema frena las ruedas automáticamente
para evitar que el coche se embale con la pendiente, y mantiene
una velocidad baja y constante.
Lleva otro sistema que puede resultar muy útil
en conducción todo terreno. Si detenemos el coche en medio
de una cuesta y tenemos una marcha engranada, el Cayenne no se cae
hacia atrás aunque soltemos el pedal de freno. Esto se consigue
mediante un sistema mecánico que bloquea el cambio de forma
automática hasta que volvemos a acelerar.
Tanto el bloqueo electrónico del diferencial
(EDS), como el control de descenso y el servosistema antireculamiento,
se accionan mediante la gestión electrónica del control
de estabilidad (PSM). Dicho control de estabilidad tiene dos
programas de funcionamiento distintos: para la carretera y el campo.
Cuando se activa la reductora,
automáticamente entra en funcionamiento el programa de campo.
El PSM permite evitar posibles subvirajes
o sobrevirajes
en carretera, pero también ayuda a estabilizar la marcha
en todo terreno (por ejemplo al bajar por una pendiente embarrada).
El control de estabilidad del Cayenne es desconectable mediante
un mando situado en el salpicadero.
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