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El mejor de su clase
El
Boxster S es un coche de reacciones tan equilibradas, que resulta
hasta fácil de conducir; no responde violentamente a una
conducción brusca (hasta cierto punto). La rigidez del bastidor
me ha parecido sobresaliente, yo no aprecio una diferencia clara
de estabilidad
con el techo puesto o sin él. Tiene una ligera tendencia
subviradora,
pero a base de «jugar» con el acelerador y el volante,
podemos inscribirlo por donde queremos con enorme eficacia. Precisamente,
esa ligera tendencia subviradora lo hace tan fácil de conducir
y predecible de reacciones.
Aunque tiene tracción trasera y diferencial
autoblocante, la motricidad
del Boxster S es tan buena que para llegar al sobreviraje
hay que empeñarse en provocarlo o cometer un error muy grave.
En seco, sólo sobrevira si se acelera a fondo en curvas lentas
y las marchas más cortas. Sobre suelo mojado, el tema cambia
y sus 252 CV nos «adelantarán» si no los dosificamos
correctamente. Con el control
de tracción activado (incluido en la opción del
control de estabilidad)
podemos acelerar a fondo sin miedo a que el eje trasero se descoloque
lo más mínimo. El control de estabilidad y tracción
de Porsche (denominado PSM) tiene un funcionamiento sobresaliente.
Permite practicar una conducción muy exigente y rodar cerca
del límite de adherencia sin que llegue a actuar; sólo
entra en acción cuando es realmente necesario.
El
motor empuja con nervio y tiene un sonido de los que hacen girar
la cabeza. Sin llegar a las aceleraciones de un BMW M Roadster (325
CV) o del Mercedes SLK 32 AMG (354 CV), el Boxster S es ya un coche
de los que imponen respeto a la hora de acelerar. Sube de vueltas
con rapidez y pide cada una de sus seis marchas a un ritmo vertiginoso.
El accionamiento del cambio es preciso pero podría
ganar en rapidez si el recorrido entre marcha y marcha fuese un
poco más corto. Los desarrollos
están bien adaptados al funcionamiento del motor, aunque
el salto entre la 1ª y la 2ª es grande.
El otro aspecto que impresiona en el Boxster S es
su capacidad para frenar, sobresaliente por potencia y resistencia,
aguanta el trato más duro sin desfallecer. El tacto de frenada
es duro, pero fácil de dosificar. El funcionamiento del ABS
me ha parecido eficaz en cualquier circunstancia.
Al
igual que el 911 Carrera, el Boxster S tiene en la parte trasera
un pequeño alerón retráctil que se levanta
cuando el coche supera los 120 km/h y aporta un mayor apoyo aerodinámico
en el eje posterior. Dicho deflector se esconde cuando el vehículo
se para.
El Boxster S es hasta cómodo a pesar de la
dureza de las suspensiones y no castiga en exceso a sus pasajeros.
La amortiguación absorbe muy bien las irregularidades del
suelo y mantiene eficazmente a los neumáticos en contacto
con el suelo, lo que aporta un nivel de adherencia ejemplar incluso
sobre carreteras con baches en donde se produce un mayor rebote
de las suspensiones.
En el interior se aprecia una excelente calidad de
fabricación. El ajuste de todos los elementos es muy bueno
y los materiales utilizados son agradables al tacto y la vista.
Ni siquiera en carreteras bacheadas se aprecian crujidos molestos.
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