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El mejor de su clase
A
pesar de su condición de coche deportivo, biplaza y descapotable,
el Porsche Boxster S es uno de los pocos modelos de su categoría
bien adaptado para su utilización a diario.
Los 4,3 metros de longitud de su carrocería
se han aprovechado a la perfección para situar su motor en
posición central, distribuir los pesos del vehículo
de forma equilibrada, realizar un habitáculo suficientemente
amplio para dos pasajeros, ofrecer dos maleteros (uno delante y
otro detrás) y encontrar el sitio idóneo para guardar
la capota cuando está plegada.
Parece
mentira que un biplaza de su tamaño pueda tener dos maleteros
tan útiles. En total ofrecen una capacidad de 260 litros,
superior a la de otros coches similares como el Alfa Romeo Spider
3.0 V6 (147 l), Audi TT Roadster (220 l) o BMW Z3 M Roadster (165
l). No es que ofrezca tampoco mucho espacio de carga, pero sí
más del habitual en un descapotable de este tipo; el suficiente
para meter bien el equipaje de dos personas.
El puesto de conducción del Boxster S está
bien adaptado para realizar una conducción de estilo deportivo
y también es cómodo para su uso a diario. Parece hecho
a medida para conductores de talla media (hasta 1,80 m de alto).
Los más altos sentirán que las rodillas les quedan
un poco justas entre el volante (regulable sólo longitudinalmente).
El
tacto y empuñadura de su volante forrado en cuero, la correcta
disposición de los pedales y la situación de todos
los elementos al alcance de la mano redondean un trabajo bien hecho.
Los asientos de corte deportivo son muy cómodos y ofrecen
una buena sujeción lateral. Opcionalmente se ofrece un reglaje
eléctrico que permite regular su altura, inclinación
de la banqueta y apoyo lumbar.
La instrumentación del Boxster S se distingue
por sus relojes con fondo blanco. Resulta muy atractiva y se puede
leer con facilidad. Al igual que los Porsche 911, el Boxster S tiene
dos velocímetros, uno digital y otro analógico. La
pantalla del ordenador de viaje está situada bajo el cuentarrevoluciones
y, en el momento de arrancar el motor, aparece un práctico
indicador de nivel de aceite, aunque se echa en falta algún
indicador más de presión y temperatura de aceite.
La visibilidad desde el asiento del conductor es
sobresaliente cuando circulamos descapotados, pero la luna trasera
de plástico que tiene la capota resta cierta visibilidad
cuando ésta está puesta. Para descapotarlo hay que
accionar el freno de mano, quitar el enganche situado en la parte
central del arco del parabrisas y pulsar un botón que abre
y cierra la capota en 15 segundos. La
estanqueidad es perfecta y la filtración acústica
está bien resuelta, aunque a elevada velocidad se generan
algunos ruidos aerodinámicos. Porsche ofrece, opcionalmente,
un techo rígido con luna de cristal (2.477 €).
El Boxster S tiene en opción (371 €)
un eficaz derivabrisas transparente situado entre los dos arcos
de seguridad que hay tras los asientos. Dicho elemento evita una
buena parte de las turbulencias que se generan en el interior cuando
el coche está descapotado y permite circular a un ritmo bastante
ágil sin que el aire resulte molesto.
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