Deportivo en esencia
Al acelerar en curva, el límite de adherencia
del Carrera S es muy elevado; hay que forzarlo mucho o cometer un
error muy grande para superarlo. Si así sucede, es preciso
anticiparse mucho a las reacciones del coche. Con el suelo seco
es muy difícil que las ruedas motrices patinen en tracción;
si el suelo está resbaladizo, hay que tener sumo cuidado.
En caso de que las ruedas motrices deslicen excesivamente
en tracción se puede comprobar la eficacia con la que trabaja
su control de estabilidad de nueva generación (PSM 8.0).
Es tal el límite al que podemos llegar con el control de
estabilidad en conducción deportiva, que no me parece recomendable
desactivarlo en ninguna situación.
Quien lo desconecte e insista lo suficiente con el acelerador,
se dará cuenta de que no van a ir más rápido
cuando aprecie cómo la rueda interior puede llegar a perder
tracción, porque no tiene diferencial autoblocante. Opcionalmente
se ofrece un autoblocante mecánico que también parece
sólo recomendable para aquellos que sepan sacarle el máximo
partido al coche y tengan intención de hacerlo con frecuencia.
Su
nueva dirección asistida con desmultiplicación variable
según el ángulo de giro tiene un tacto excelente que
permite guiar el coche con enorme precisión, tanto a elevada
velocidad como por carreteras de montaña.
Es muy directa y se ha reducido el número de vueltas de
volante entre topes a 2,6 (el anterior 996 tenía 3,0 vueltas)
manteniendo un radio de giro mínimo que aporta una maniobrabilidad
excelente.
Los frenos del 911 Carrera S son todavía más grandes
que los del 911 Carrera y cumplen con creces el nivel que se espera
en un Porsche, tanto por potencia de frenada como por resistencia
al trato exigente.
Ha heredado los mismos discos de freno ventilados y perforados
que estrenaron en su día los primeros 911 GT3 de 360 CV y
el Porsche 911 Turbo (serie 996) con 330 x 34 mm delante y 330 x
28 mm detrás, mordidos en ambos casos por pinzas monobloque
de aluminio de cuatro pistones que en el Carrera S están
pintadas en color rojo.
El pedal tiene un tacto duro y un recorrido muy corto, que ofrece
deceleración desde el primer instante. El Carrera S que ha
sido el primer coche probado en km77.com capaz de pararse en menos
de 50 m desde 120 km/h. El ABS 8.0 trabaja con una eficacia sobresaliente
y sólo entra en funcionamiento cuando es imprescindible.
Sobre carreteras lisas o bacheadas permite dosificar la frenada
a la perfección y el coche se detiene con un aplomo espectacular,
incluso frenando en pleno apoyo.
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