Deportivo en esencia

El elemento más novedoso del chasis del Carrera
S es la amortiguación activa de dureza regulable, denominada
«PASM» (más
información). Gracias a dicha suspensión se ha conseguido
mejorar todavía más su compromiso entre estabilidad
y confort.
Con el reglaje «normal», la amortiguación sigue
siendo dura, pero quizá no tanto como en el anterior 911
Carrera (996); con ese ajuste, el Carrera S es más cómodo
que el anterior Carrera.
Al ser algo más suave, tengo la sensación de que
se acusa más el movimiento de la carrocería que en
el anterior Carrera. Llegados a un cierto límite, se pueden
apreciar ciertos rebotes en el eje trasero a los que hay que adaptarse;
inicialmente resultan algo desconcertantes, sobre todo cuando rodamos
a elevada velocidad.
A pesar de dichos movimientos de la suspensión en el eje
trasero, el coche no pierde la trayectoria en ningún momento,
aunque no cabe duda de que restan seguridad al volante si no estamos
acostumbrados. Estas reacciones también se daban en el anterior
Carrera, aunque quizá no tan acusadas.
La
cosa cambia por completo si seleccionamos el reglaje de suspensión
«Sport», pulsando el mando correspondiente situado en
la consola central. La amortiguación pasa a tener un reglaje
realmente duro que contiene con eficacia el mínimo movimiento
de balanceo y cabeceo. Se aprecia en mayor medida cuando rodamos
por vías rápidas a elevada velocidad, o sometemos
al coche a fuertes apoyos.
Por lo demás, sigue siendo muy parecido al anterior 911,
un coche de los que se conducen con el acelerador para obtener los
movimientos de la carrocería apropiados a la trazada que
se busque. Entra en las curvas con agilidad, permitiendo un guiado
preciso de la dirección por donde queremos. Al límite,
se agradece que sea ligeramente subvirador y dicha reacción
es algo más apreciable cuando vamos descargados de gasolina.
Como el depósito de combustible está encima del eje
anterior, su mayor peso cuando está lleno aporta también
un mayor agarre a los neumáticos delanteros.
Un detalle que he observado en las dos unidades que he probado
es que se desgastan con excesiva facilidad los flancos de los neumáticos
delanteros cuando realizamos una conducción muy deportiva.
En la nueva serie 997, Porsche afirma que ha incrementado un ocho
por ciento la rigidez torsional. También se ha modificado
las dimensiones del vehículo para favorecer su estabilidad;
con relación al anterior, es 38 mm más ancho y 5 mm
más bajo. Se han ensanchado las vías, 21 mm delante
y 11 mm detrás, aunque la batalla no ha cambiado (2.350 mm).
Los neumáticos han crecido en anchura de forma espectacular
y el Carrera S lleva de serie Michelin Pilot Sport con el código
Porsche N1 en medida 235/35 ZR19 87Y delante y 295/30 ZR19 100Y
XL detrás. Además, la circunferencia de las ruedas
se ha incrementado un 2,5 por ciento delante y un 5 por ciento detrás.
Tanto el 911 Carrera como el Carrera S pueden llevar opcionalmente
un nuevo elemento que la marca ha denominado «Sports Chrono
Package Plus» (819 €). Mediante un botón en la
consola (junto al de la suspensión activa), este dispositivo
modifica la velocidad de apertura de la mariposa de admisión,
el umbral de intervención del control de estabilidad («PSM»),
los mapas de control de la suspensión «PASM»
y la rapidez de funcionamiento del cambio«Tiptronic» S, si lo lleva.
Con
el programa «Sport» seleccionado, se nota algo más
de inmediatez al acelerar, aunque tampoco me ha parecido tan acusado
o contundente como en algunos coches que llevan algo similar (BMW
M3, M5 y Z8).
Al igual que ocurre en los modelos de BMW, el Porsche 911 no corre
más porque lleve el paquete «SCPP» cuando aceleramos
a fondo. Lo que sí conseguimos es una respuesta más
inmediata al acelerar, que lo hace algo más rápido
si rodamos, por ejemplo, en un circuito o por una carretera de montaña.
Al seleccionar el programa «Sport» también se
ajusta automáticamente el reglaje más duro de la suspensión
«PASM». En cualquier caso, podemos volver a seleccionar
manualmente la suspensión normal, independientemente de que
hayamos activado el modo «Sport» del «SCPP».
Esto puede ser recomendable en una carretera muy bacheada.
Si ya el control de tracción y estabilidad («PSM»)
de Porsche nos deja realizar una conducción muy deportiva
sin problemas, con el programa deportivo del «SCPP»
va más allá todavía. Permite un mayor deslizamiento
transversal de los neumáticos e incluso un sobreviraje al
acelerar a la salida de las curvas. La sensación que tenemos
es de no llevar ningún control electrónico, pero cuando
el deslizamiento llega a ser comprometido, el «PSM»
ayuda a recuperar la trayectoria.
En las versiones que llevan la caja automática «Tiptronic»,
el «SCPP» hace que los cambios sean algo más
rápidos, aunque dentro de las limitaciones que tiene dicho
cambio automático con relación a la caja manual.
No es una opción costosa, pero desde mi punto de vista,
las ventajas que aporta el «Sports Chrono Package Plus»
sólo son apreciables para conductores dispuestos a llevar
el coche hasta sus límites, en las pocas ocasiones en las
que se puede hacer algo así con este coche en una carretera
y que —además— sepan cómo hacerlo con
seguridad.
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