Excelente factura, con y sin capota
El Porsche Carrera 911 es un coche deportivo y la
versión descapotable mantiene ese objetivo. La suspensión
delantera es un 10% menos rígida en el 911 Cabriolet que
en el carrozado. La posterior es idéntica en ambos.
He conducido tres versiones. El 911 Carrera, el Carrera S y el
Carrera normal con discos de freno cerámicos. Los dos primeros
los llevé por carreteras sin curvas, algunas con buen piso
y otras con un piso peor. El normal lo llevé capotado y el
Carrera S descapotado. Las impresiones generales con capota y sin
capota las he comentado en apartados anteriores.
La capacidad de aceleración de ambas versiones es sobresaliente.
A mí no me sorprende tanto la aceleración bruta a
bajas velocidades, sino la facilidad con que se acerca uno a velocidades
de alrededor de 300 km/h en carretera de buen asfalto. Puse el Carrera
S a más de 270 km/h de marcador sin esfuerzo aparente. Facilidad
por el motor, porque la capota no se inflaba, y no había
sensación alguna de inestabilidad.
También
he tenido oportunidad de probar el 911 Cabriolet por carreteras
de piso irregular, en rectas que permiten alcanzar alta velocidad.
El típico asfalto de las autovías y carreteras españolas.
Sobre este firme, al conducir el 911 Cabrio, a velocidades elevadas
(por encima de 180 km/h), hay que prestar atención continua
al volante, para corregir pequeñas desviaciones. Por el contrario,
en firme liso, parece que vaya sobre carriles a cualquier velocidad.
Es posible que en el Cabrio se note más este movimiento del
eje delantero que en la versión carrozada (sólo la
he llevado sobre asfalto en perfecto estado), a causa de esa suspensión
delantera más blanda
La suspensión más blanda también se nota al
acelerar a la salida de las curvas con decisión. El morro
se levanta más que en el cupé y se acrecienta el efecto
subvirador que menciona Víctor Fernandez en la prueba
del 911 Carrera S.
Sólo he llevado versiones con cambio manual. Funciona tan
bien este cambio y permite cambiar con tanta rapidez y suavidad,
que probablemente sea lo que más me ha gustado del coche.
Cuando conduje el cupé tuve poca oportunidad de probar el
cambio manual. Como contaba entonces, el Tiptronic de 5 marchas
funciona aceptablemente bien, pero no enamora. Todo lo contrario
de lo que sucede con el cambio manual. Víctor Fernandez también
lo cuenta muy bien en la prueba
del Carrera S. Es posible que para una versión descapotable,
haya personas que prefieran primar la comodidad (también
la suspensión es más suave) a las prestaciones y entonces
tenga sentido el cambio automático. Estoy seguro de que no
es el caso para quien disfrute al conducir rápido en todo
momento.
Las condiciones de la carretera no me permitieron probar intensivamente
los frenos cerámicos, si bien es de suponer que la resistencia
al calentamiento debe ser una de sus mejores ventajas. El tacto
es excelente y la sensación de frenada, especialmente en
los primeros instantes tras dar el pisotón al pedal, es de
mucha deceleración.
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