Deportivo por aspecto, tacto y prestaciones
La versión descapotable del Carrera 4S pesa
70 kg más que el cupé. De esa cantidad, 13 kg se deben
a los refuerzos del bastidor; los otros 57 kg están en la
capota y sus mecanismos, y en el sistema de protección en
caso de vuelco.
Los refuerzos constan de piezas añadidas en lugares como
el marco del parabrisas (entre otros), de piezas hechas con acero
de límite elástico alto o ultra alto, y de un
proceso de fabricación distinto. El Carrera 4S Cabrio estrena
en Porsche un sistema mixto de unión entre algunas piezas,
que combina soldadura y pegamento. La rigidez
torsional del Carrera 4S Cabrio es un 4,5 por ciento mayor que
la de un Carrera Cabrio normal, pero sólo llega a un tercio
de la rigidez torsional que tiene un Carrera 4S cupé.
El sistema de protección en caso de vuelco consta de dos
elementos rígidos colocados por detrás de los asientos
traseros. Cuando el sistema considera que hay riesgo de vuelco (en cualquiera de estos casos), estos dos elementos de despliegan mediante la tensión
de un muelle helicoidal y quedan fijos. En caso de que finalmente
no sean necesarios, vuelven a quedar retraídos.
Aerodinámicamente la carrocería del cabrio (cuando
está cerrada) es casi equivalente a la del cupe, un logro
notable. El coeficiente de penetración Cx es 0,30, el mismo
valor que tiene el cupé y muy bueno para un coche de este
tipo. Los coeficientes de elevación aerodinámica Cz
son 0,05 en el eje delantero y 0,07 en el trasero (es decir, el
efecto suelo
tiende a elevar el coche). Con la capota plegada, el centro
de presión se adelanta; es decir, hay más elevación
en el eje trasero (0,09) y menos en el delantero (0,03).
La
capota tarda 20 s en plegarse o desplegarse. Es posible hacer cualquiera
de estas dos operaciones hasta 50 km/h, sin que por ello aumente
el tiempo necesario para abrir o cerrar. Esta función es
muy interesante, porque permite cerrar el coche cuando es imprescindible
sin tener que esperar a encontrar un buen sitio donde parar.
Por lo que se puede ver al accionarlo, el mecanismo de la capota
está muy bien conseguido, a juzgar por la precisión
que tiene en todos los movimientos, por la facilidad con que se
enclava en el marco del parabrisas y por el poco ruido que hace.
La capota se pliega «en Z», lleva una luneta con resistencia
para desempañarla y, cuando está plegada, queda cubierta
por una tapa dura.
El espacio interior es similar al del cupé y no hay ningún
elemento metálico de la estructura de la capota que quede
cerca de la cabeza. Todas las articulaciones de la capota quedan
escondidas por un tejido grueso y de tacto agradable. De serie para
el Carrera 4S hay un techo duro de aluminio que pesa 33 kg (hay
que ponerlo entre dos personas) y que reproduce la silueta del cupé.
Otro elemento que forma parte del equipamiento de serie es un cortavientos
trasero. Se guarda en el maletero dentro de una funda específica.
Aunque cuando se guarda está muy bien plegado, deja al maletero
con unos dos tercios de su capacidad. Es muy fácil de colocar
entre dos personas y requiere cierto tino si lo tiene que hacer
una sola. Al ponerlo quedan eliminadas las pequeñas plazas
traseras.
La suspensión de este descapotable está modificada
con relación a la del Carrera 4S cupé para adaptarla
al mayor peso. Los muelles son más duros (un cinco por ciento
los delanteros y un siete por ciento los traseros), pero el mayor
cambio está en los amortiguadores traseros (en torno a un
20 por ciento más duros).
El motor es exactamente el mismo que el de los otros Carrera, un
bóxer de 3,6 l de cilindrada y 320 CV. No cumple la norma
de emisiones Euro 4; de momento, sólo el motor más
reciente en la gama 911 —el del GT3— cumple esa norma.
Tendrá de serie un cambio manual de seis velocidades (que
funciona muy bien en todo sentido) y, por unos 3.000 €, un
cambio automático Tiptronic. |