Buenas cualidades dinámicas y poco espacio
Me he sentido cómodo al volante del Peugeot
407. Quizá hubiera preferido que el asiento quedara más
bajo, pero no lo sé sin probarlo. El reposapiés para
el pie izquierdo es grande y queda en buena posición, los
asientos resultan confortables y el volante, especialmente el de
la versión Sport, es muy agradable.
Según Peugeot, el motor que más se venderá
en España será el 2,0 litros Diesel de 136 CV. Es
un motor que funciona con mucha suavidad y que no transmite vibraciones
a los pasajeros. Al ralentí, con las ventanas abiertas, suena
apreciablemente, pero en cuanto se cierran las ventanas el ruido
se reduce notablemente. En marcha suena muy poco, entre otras cosas
porque el Peugeot 407 no me ha parecido un coche silencioso, independientemente
del motor. Los ruidos aerodinámicos y de rodadura son elevados,
en especial sobre algunos asfaltos. Todas las unidades que he conducido,
con los diferentes motores, llevaban los mismos neumáticos,
de las mismas medidas: Pirelli P7 215 /55 94W en llanta de 17 pulgadas.
Sobre algunos firmes sonaban mucho y en otros no.
Este motor Diesel funciona bien y resulta muy agradable de utilizar.
(Prueba del
Ford C-Max con este motor). Los desarrollos del cambio manual
de 6 marchas parecen bien elegidos y su funcionamiento es normal.
Lo
mejor del 407 es su estabilidad. Es un apartado en el que resulta
difícil destacar, porque las diferencias entre todos los
coches ahora son muy pequeñas. Lo que sí suele apreciarse
es una diferencia, en un mismo modelo, que perjudica ligeramente
a las versiones con motor Diesel, por la influencia del mayor peso
de este tipo de motores sobre el eje delantero.
No es el caso. El 407 Diesel es tan estable y ágil como
las versiones de gasolina (sus suspensiones son ligeramente más
duras para compensar la diferencia de peso) y no se aprecia diferencia
en las curvas entre unos motores y otros. El 407 entra muy bien
en las curvas y apoya bien, requisito imprescindible para poder
corregir en mitad de la curva ante cualquier imprevisto. En definitiva:
su estabilidad es muy buena, con cualquiera de los motores que he
probado.
El control de estabilidad funciona muy bien. Se puede desconectar,
pero sólo mientras la velocidad es inferior a 50 km/h. A
partir de ahí, se conecta automáticamente.
El motor V6 sólo está disponible con una nueva caja
de cambios automática de seis velocidades (según Peugeot,
nunca se había montado una caja automática de seis
velocidades en un coche con motor delantero transversal). La caja
funciona con mucha suavidad y rapidez. Su funcionamiento es muy
parecido al de la caja ZF de seis velocidades que se monta en coches
con motor longitudinal. Se puede utilizar de modo automático
y de modo manual (tipo secuencial Tiptronic).
En modo automático se puede elegir modalidad Sport. Si
se elige, la principal diferencia con la modalidad «confort»
es que reduce en determinadas ocasiones al frenar. El régimen
de cambio de marcha depende más de la posición del
pedal del acelerador y no he notado diferencia clara entre optar
por una posición u otra. Lo curioso es que en posición
manual, también cambia de marcha en función de la
posición del pedal del acelerador, por lo que aunque se elija
manualmente una velocidad, cambia de una marcha otra automáticamente.
Con otras cajas, en posición manual sólo reduce si
se acciona el «kick-down»
o cuando el motor llega al límite superior o inferior de
revoluciones. En este caso no es así. Supongo que porque
no hay una posición de kick down; el sistema actúa
como si actuara el kick down cuando se pisa mucho el acelerador.
La característica principal del motor 2.2 de gasolina es
que funciona mucho mejor desde el régimen de potencia máxima
(5.650 rpm) y hasta unas 6.500 rpm, que a medio y bajo régimen. |