| Deportivo en su máxima expresión
Para notar la aceleración que puede dar este
coche de 1.100 kilos y 177 CV hay que llevarlo hasta el régimen
de potencia máxima. Lo mejor del motor está a partir
de las 5.000 rpm; entre 6.000 y 7.200 rpm se nota un empuje y una
aceleración que sólo tienen coches muy potentes.
Hemos medido las prestaciones de dos maneras: una, cambiando de
marcha justo antes del corte de inyección (a 7.300 rpm);
la otra, cambiando a 7.000 rpm (el régimen de potencia máxima).
Es más rápido de la primera forma.
Su aceleración es prácticamente igual que la de un
Ibiza
1.8 20 VT FR de 156 CV. Es normal que los coches con turbocompresor
(sean de gasolina o Diesel) den más prestaciones que los
atmosféricos, a igualdad de potencia.
El 206 RC es ligeramente más rápido que el Renault
Clio 2.0 16V Renault Sport de la gama 2003 (éste
es el nuevo, aún no hemos medido sus prestaciones). También
es más rápido que un 206
GTI, un MG
ZR 160 o un Ford
Focus ST 170.
Si
se apura el motor hasta su límite es un estruendo, y cuando
gira a poco régimen tampoco es silencioso. Con todo, me parece
más incómodo por suspensiones que por ruido.
Se nota mucho el ruido porque el interior está poco aislado,
porque el régimen que alcanza es muy elevado y porque
gira siempre alto de vueltas (en sentido absoluto).
Los desarrollos son ligeramente largos con relación al funcionamiento
del motor; en quinta no alcanza el régimen de potencia máxima
(hace 220 km/h a 6.850 rpm). Aun así, el motor gira más
rápido que en otros coches (a igualdad de velocidad), a 120
km/h en quinta va a 3.740 rpm.
El escalonamiento del cambio es adecuado para mantener el motor
en una zona donde da mucha aceleración por carreteras lentas.
La segunda es muy útil en carreteras lentas y hasta la primera
es aprovechable en horquillas cuesta arriba (alcanza casi 69 km/h
en primera). En carreteras rápidas, en cambio, se echa en
falta una sexta velocidad.
En una conducción mixta con más ciudad que carretera
a un ritmo ágil pero no rápido, es difícil
gastar menos de 9 l/100 km. En una conducción normalmente
rápida apurando con frecuenta el motor el consumo medio puede
estar entorno a los 13 l/100 km. El consumo máximo que hemos
medido durante un recorrido suficientemente largo como para estabilizarlo
(cien kilómetros) ha sido 18 l/100 km.
|