El más
barato con siete plazas
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Impresiones de conducción |
El motor de 2.2 litros de cilindrada es el mismo
que montaba el Astra, Astra Coupé y Cabrio, el Vectra anterior
y el actual.
A mí, me parece un motor muy logrado desde
el punto de vista de la respuesta, sobre todo la fuerza que tiene
a muy bajas vueltas, donde otros turbodiesel todavía andan
renqueantes y dan poca capacidad de aceleración.
Creo que esta característica hace especialmente
agradable (sobre todo en ciudad y en aquellas circunstancias que
dejen al motor muy bajo vueltas) a un coche como el Zafira, que previsiblemente llevará mucha carga. Además, tiene
una quinta velocidad con un desarrollo ajustado para conseguir la
velocidad máxima casi al régimen de potencia máxima,
con lo cual su capacidad para superar pendientes y desniveles en
esta marcha es grande. En autovías o autopistas despejadas se puede echar en falta una sexta velocidad, para permitir velocidades
altas a un régimen menor y para que el ruido que proviene
del motor sea más bajo.
Este motor montado en el Zafira me parece claramente
peor insonorizado que, por ejemplo, en el nuevo Vectra con el mismo
motor; tiene una sonoridad parecida al antiguo Vectra. Además,
al ralentí se pueden notar vibraciones principalmente en
el volante.
En el recorrido de pruebas de 2.800 km casi todos
por autovía y algunos por carreteras de montaña a
un ritmo rápido, el consumo medio obtenido (según
Opel) fue 8,7 litros.
Impresiones
del interior de la versión con el respaldo trasero no abatible
en tres partes.
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