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Cinco puertas y un cierto toque
deportivo
Durante la presentación internacional de este
modelo, he tenido ocasión de conducir el GTS 3.2 V6 con cambio
manual y automático «ActiveSelect», y también
el GTS 2.2 DTi.
Sin necesidad de llegar al límite de sus posibilidades,
en ambos modelos se aprecian los cambios en el bastidor con relación
al cuatro puertas. La suspensión es claramente más
dura y tiene más estabilidad.
Lo que más se nota es cómo se ha contenido el cabeceo
y el balanceo
de la carrocería. Las reacciones son más ágiles
y directas, pero creo que no llegan a ser bruscas; el Vectra GTS
me parecen predecibles y fáciles de conducir.
Tienen ciertas facetas deportivas, pero no son verdaderos
«deportivos»,
en sentido estricto. Aunque ha perdido comodidad de suspensiones,
siguen manteniendo un compromiso de confort adecuado. Lo que sí
me parece claro es que aquellos que quieran un Vectra que les transmita
reacciones deportivas, tendrán que enfocar su compra hacia
el GTS, más próximos en reacciones a coches como el
Ford Mondeo o el Alfa 156.
La
dirección permite trazar las curvas con más precisión
y transmite mejores sensaciones, en parte también porque
las suspensiones menos flexibles han permitido reducir el subviraje.
El control de
estabilidad (ESP Plus) tiene que actuar en menos ocasiones.
En Opel aseguran que han calibrado el ESP para que entre en acción
más tarde. Lo cierto es que permite un ligero deslizamiento
de las ruedas antes de empezar a trabajar. Es muy eficaz en sobreviraje,
pero me sigue pareciendo poco efectivo en subviraje
(precisamente una de las cosas en las cuales se decía que
se había progresado en el ESP Plus). En el Vectra GTS se
puede desconectar el control de estabilidad mediante un botón
situado en el salpicadero, algo que no es posible en el cuatro puertas.
El motor V6 tiene un sonido muy bonito y buen empuje,
aunque tampoco sorprende. Destaca en aceleración en las tres
primeras marchas, pero creo que el desarrollo
de la 4ª y 5ª velocidad es demasiado largo para el funcionamiento
de este motor. Su potencia
específica es baja (66,4 CV/litro); otras marcas sacan
un mayor partido a motores similares: Alfa
156 GTA 3.2 V6 de 250 CV (78,6 CV/litro), Audi A4 3.0 de 220
CV (73,9 CV/litro), BMW 330i de 231 CV (77,5 CV/litro) o Ford
Mondeo ST 220 de 226 CV (76,1 CV/litro).
En
unas mediciones que he realizado al GTS 3.2 V6 con el crono en mano
(por tanto sólo orientativas) he medido 7,8 s y 12,8 s, respectivamente,
en una recuperación
de 80 a 120 km/h en 4ª y 5ª. Estos datos serían
similares a los del Vectra 2.2 DTi de 125 CV y más lentos
que en coches menos potentes como el VW Lupo GTi (125 CV) o el Seat
León 4 20 VT (180 CV).
Con el cambio automático «ActiveSelect»,
las recuperaciones son todavía peores, al tener un cambio
todavía más largo de desarrollos que no está
compensado por el convertidor de par. He realizado también
una medición «a mano» con dicho cambio y la recuperación
de 80 a 120 km/h ha sido de 11,9 s y 19,3 s respectivamente en 4ª
y 5ª velocidad. Este cambio
automático me ha parecido agradable de utilizar y suficientemente
rápido en su manejo con el mando
secuencial (excepto en reducción) para disfrutar en una
conducción de estilo deportivo.
En la posición «manual» permite
engranar cada una de las marchas (hacia delante para cambiar y hacia
atrás para reducir) como si se tratara de un cambio manual,
pudiendo llegar hasta el corte de inyección. Sólo
cambia automáticamente a la marcha superior si pisamos el
acelerador a fondo y pulsamos el «kick-down».
Tampoco reduce automáticamente si no pulsamos el «kick-down»
mientras circulamos a bajo régimen.
El Vectra GTS 2.2 DTi (125 CV) me ha parecido un
coche agradable de conducir. A pesar de su motor Diesel, aunque
hay otros Diesel de similar potencia que son más rápidos.
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