Destaca por suavidad y precio, no por prestaciones y estabilidad
Con el C5 y el 406 HDi (en versión de 2,2
litros), el Vectra 2.2 DTi es la berlina Diesel de funcionamiento
más suave y silencioso. Cuando está muy frío
se nota que es Diesel, pero poco después de comenzar la marcha
se vuelve un coche muy agradable.
No se nota mucha vibración ni en los lugares críticos,
como el volante o la palanca de cambios. En circulación por
ciudad no tiene el traqueteo normal del Diesel. Por carretera es
particularmente silencioso. Lo que más se oye es el aire,
y no se oye mucho. Da la impresión de que el aislamiento
de este Vectra es mucho mejor que el del anterior, porque hay una
gran mejora en ruido y vibraciones.
Las
prestaciones del Vectra 2.2 Di no llegan a la altura de otros Diesel
de esta potencia porque pesa mucho. El anterior Vectra 2.2 Di pesaba
1.450 kg, y éste llega a 1.578; no hay otra berlina Diesel
de este tipo que sea más pesada (tabla
comparativa).
En aceleración está más o menos al mismo nivel
que el Renault Laguna dCi 120 CV y no muy lejos del Citroën
C5 2.2 HDi. La recuperación en cuarta es semejante a la de
esos dos modelos citados, pero queda lejos de la de un Mondeo o
un Passat de 130 CV. En quinta sí se nota claramente más
lento que otras berlinas porque, además, el desarrollo es
ligeramente largo. La recuperación en quinta (máxima
aceleración de 80 a 120 km/h en esa marcha) comienza a poco
más de 1.600 rpm; no es hasta 2.000 cuando se nota que el
motor da más fuerza.
Me han sorprendido estas prestaciones, porque creía que
iba a ser más rápido. El fallo en mi apreciación
puede que se deba a que, como valoro especialmente la suavidad y
el silencio, me ha resultado un coche agradable en carretera, aunque
no corra. En todo caso, para quien no le importe que le adelanten
coches de menos potencia, no espere mantener 160 km/h incluso en
fuertes rampas, y no necesite recuperar inmediatamente la velocidad
de crucero después de una retención, puede ser satisfactorio.
No
es el que menos gasta, pero gasta muy poco. La diferencia de consumo
con los más económicos es tal (en términos
de costo por kilómetro), quen no me parece que sea una razón
para rechazar al Vectra a favor de otras berlinas de este tipo.
Por carreteras lentas (principalmente de tercera) y a ritmo rápido
ha gastado 10,1 l/100 km. En carretera de sentido único con
frecuentes desniveles y a una media real (no de marcador, sino de
cronómetro) de 145 km/h ha gastado 8,1 l/100 km; en este
recorrido iba siempre en quinta y con una aceleración suave
en todo caso.
Por el mismo recorrido, pero a una velocidad de crucero mucho más
alta y con aceleraciones a fondo después de alguna retención,
ha hecho 162 km/h de velocidad media y 10,8 l/100 km de consumo
(para un aumento de la velocidad media inferior al 12 por ciento,
el aumento de consumo es superior al 33 por ciento). Todos estos
consumos son con el coche vacío, una persona y sin conectar
el aire acondicionado.
Aunque el ordenador suele marcar de menos en el consumo (tanto
en litros totales como en l/100 km), es suficientemente preciso
para saber cuánto gasta el coche. La alternativa de calcular
el consumo rellenando es muy engorrosa en este coche. Después
de que se interrumpa el llenado por primera vez, es posible meter
unos cinco litros más, a razón de dos minutos por
litro. En llenados entre 20 y 40 litros, el ordenador no parece
tener en cuenta esos litros por eso marca de menos.
En unos 2.000 km de pruebas, muchos de ellos en condiciones severas,
el nivel de aceite no ha variado (siempre al máximo).
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