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Muy bien todo, salvo pequeños detalles
El paso de los años se nota en el diseño del Vectra.
Los muchos modelos de esta categoría que acaban de llegar al mercado
presentan mayor espacio para los ocupantes, en anchura y longitud.
Las plazas posteriores de un Citroën C5 son seis centímetros más anchas
que las de un Vectra y, en la cota longitudinal, un Mondeo tiene diez
centímetros más para las piernas de los pasajeros de las plazas posteriores.
Bien es cierto que el Mondeo es un coche más largo que el Vectra y
que el C5 es más ancho. Pero por lo que parece esa es la tendencia:
hacer coches altos, anchos y grandes, a medio camino entre monovolumen
y turismo, para dejar más espacio a los pasajeros.
En el maletero, sin embargo, el Vectra está con los
más grandes. Aunque el Mondeo 5 puertas tiene un maletero veinte
litros mayor que el Vectra (500 frente a 480), el espacio para equipajes
del C5 es menor que el del Vectra. Se trata de un maletero profundo,
pero sobre todo alto. Esta profundidad hace que resulte muy incómodo
bloquear el respaldo de los asientos abatibles (para que no se puedan
abatir desde el interior) mediante una palomilla. No hay solución
fácil, porque un sistema con llave desde el interior, como en otros
coches, tampoco resulta cómodo, aunque posiblemente sí es más práctico.
En el Vectra hay que estar atento y si se quiere bloquear el respaldo
de los asientos tiene que ser antes de llenar el maletero, porque
una vez lleno no hay forma de acceder hasta la palomilla.
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