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Muy bien todo, salvo pequeños detalles
El
nuevo motor DTI del Vectra tiene mucha fuerza desde pocas vueltas
y un consumo bajo. Sólo tiene un defecto: suena demasiado en el interior
del habitáculo. El coche resulta muy cómodo en general, con una buena
relación entre la dureza de la suspensión y la estabilidad. Sólo hay
un par de detalles en el puesto de conducción que restan puntos a
la nota final.
Cuatro metros y medio de coche, 480 litros de maletero,
cinco puertas y 125 CV Diesel son datos que definen a un vehículo
familiar. Este Vectra lo es. Pero tiene además un regusto de coche
para quien disfruta conduciendo por carreteras viradas, gracias
a una estabilidad que permite pasar a buen ritmo por las curvas
y a un motor que entrega mucha potencia desde bajas vueltas. La
unidad de pruebas que tuvimos en km77 estaba equipada con asientos
de piel. Esta tapicería dificulta realizar operaciones típicas de
un familiar (abatir asientos posteriores, por ejemplo) por lo que
seguramente no es la más adecuada para un vehículo familiar y tampoco
es la mejor para conducir por curvas ya que el cuerpo se resbala.
Aún así los asientos, con regulador del apoyo lumbar, resultan firmes
y cómodos.
El asiento del conductor puede moverse en altura (no
en inclinación de banqueta) y mucho en longitud, por lo que las
personas más bajas y las más altas encuentran acomodo al volante.
Sin embargo, el volante no puede regularse longitudinalmente, una
posibilidad que va siendo habitual en coches de esta categoría e
incluso inferiores. Esta carencia, unida a una palanca de cambios
situada en una posición más atrasada de lo habitual y a un reposabrazos
fijo entre los dos asientos delanteros hace que el conductor no
consiga encontrar una postura tan cómoda como la de otros coches.
Los
conductores que prefieran utilizar la banqueta en la posición más
baja tropezarán con el reposabrazos central cada vez que recurran
a la palanca de cambios. En una posición más alta, este inconveniente
se reduce notablemente. Otro aspecto criticable es la posición de
los elevalunas, situados sobre la consola central, a ambos lados
de la palanca de cambios. Normalmente el conductor tapa con su pierna
derecha los dos elevalunas de su lado, por lo que tiene que mover
la pierna para localizarlos (después de muchos miles de km es posible
que se conozca la posición de memoria). Eso sí, los elevalunas son
de un solo toque para las cuatro puertas.
Y cuando paras el coche y abres la puerta con las llaves
puestas en el contacto suena un pitido innecesariamente desagradable.
Una cosa es avisar al conductor de un posible despiste y otra tener
que castigarle.
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