El mejor monovolumen de su tamaño y precio
El puesto de conducción del Meriva es semejante
al de un turismo, aunque con ciertas particularidades propias de
un monovolumen. La relación entre asiento volante y pedales
es normal, pero merece la pena pagar la diferencia de precio entre
la versión Essentia y la Enjoy (1.160 €), aunque solo
sea porque esta última tiene ajuste de altura del volante.
El asiento queda un poco alto con relación al suelo, pero
está bien con relación al volante. Según la
posición que adopte el conductor, la palanca donde se apoyan
los pedales puede molestar un poco al pisarlo, especialmente en
el caso del freno.
La visibilidad hacia atrás es tan buena como permite un
coche alto, que deja una gran zona muerta por debajo de la luneta.
En tres cuartos trasero no hay ningún problema, pero el marco
del parabrisas puede estorbar mucho en giros o curvas cerradas.
Como otros monovolúmenes, tiene la ventaja para la visibilidad
de que el conductor va más alto. Esto cada vez es menos ventaja,
porque cada vez hay más monovolúmenes y coches altos.
Las
luces no me han parecido particularmente buenas, y el mando para
pasar de cortas a largas es de los de los de empujar y tirar, menos
funcional que los de tirar nada más.
El asiento sujeta bien la cadera y normalmente la espalda. No es
un asiento blando, lo que conviene para quien pase mucho tiempo
en él. El reposacabezas queda demasiado lejos de la cabeza;
como es de tipo activo, se supone que se ajustará a la cabeza
si —en caso de accidente— el cuerpo presiona contra
el respaldo. No me gusta el apoyabrazos de este asiento, porque
me estorba para cambiar (esté arriba o abajo); como apoyabrazos
en sí no lo uso nunca en ningún coche, hay quien lo
encuentra cómodo.
El Meriva tiene una calidad de acabado y ajuste normal. Los materiales
de recubrimiento no son vistosos. En casi todo el interior el recubrimiento
es el plástico granulado característico de Opel, con
un cierto tratamiento superficial en algunos lugares (la parte superior
del salpicadero) y sin él en otras. Hay detalles de aspecto
metálico en la consola y en una banda que rodea al coche
interiormente, y tejido en las puertas. Lo demás es plástico
duro con textura suave.
Algunos
de los elementos de plástico duro están mal acabados,
quizá porque se trata de las primeras unidades fabricadas.
Creo que lo que más necesita un retoque o un cambio es el
cajón que hay bajo el asiento del pasajero (en versiones
Enjoy y Cosmo), que tiene bordes afilados; algo que se tiene que
manipular a tientas no puede tener esos bordes. He visto también
algún pequeño fallo de ajuste en los elementos de
recubrimiento de la consola.
Sí me han gustado los materiales y el ajuste de la bandeja
trasera plegable, y también el del suelo del maletero. No
son particularmente vistosos, pero tienen aspecto de sólidos
y —aunque es una pieza un poco complicada— ajusta bien.
Es un poco chocante que el Meriva pueda tener en su equipamiento
cosas como un reproductor de DVD, y le falten otras como muelles
para sujetar el capó, un recubrimiento adecuado de la batería,
cerradura eléctrica en el portón y —sobre todo—
un botón interior para el bloqueo y desbloqueo de las cerraduras.
La forma de cerrar el coche desde dentro es con uno de los antiguos
seguros de pivote, que no son nada seguros. Si se cierra el coche
por dentro con el seguro, la puerta no se abre al accionar el tirador,
hay que abrir previamente el seguro. |