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Más barato que el anterior
y de más calidad
En todas las versiones que he conducido, he probado la diferencia
entre llevar activada la modalidad «Sport» y llevarla
desconectada. La diferencia me ha parecido siempre difícilmente
apreciable o directamente inapreciable.
En teoría, la modalidad Sport hace que varíe la asistencia
en la dirección, el tacto del acelerador, el sistema de control
de tracción, la cantidad de derrapaje permitido con ESP y,
al incrementar la dureza de los amortiguadores, la inclinación
de la carrocería en curva. Sólo he notado diferencia,
y tampoco perceptible con rotundidad, en la inclinación de
la carrocería en apoyo en curva.
Opel preparó sobre la pista de un aeropuerto un ejercicio
parecido a la «Prueba del Alce» y un recorrido con conos
para que los periodistas apreciáramos las diferencias entre
llevar la modalidad Sport conectada o desconectada. Tuve la oportunidad
de probar en dos ocasiones: una con el asfalto seco y la otra mojado.
Esa «Prueba del Alce» consistía en llegar sobre
80 km/h a un punto en el que había que dar un volantazo brusco
a la derecha para recuperar posteriormente la trayectoria inicial
con otro volantazo brusco a la izquierda. La particularidad es que
los pies se debían levantar de los pedales, no se tocaba
el acelerador ni el freno, y el ESP se encargaba de que el coche
no perdiera el control.
Mi primera sorpresa, sobre asfalto seco y en la modalidad «Confort»,
fue la amplitud del derrapaje del eje posterior que permite el ESP.
Tanto derrapaje que es necesario iniciar el contravolante para no
perder el control. En cuanto actúa el ESP el coche se estabiliza
y se recupera el control. Luego el monitor que nos mostraba el ejercicio
volvió a pasar en la modalidad Sport y no noté una
diferencia apreciable. Tampoco entró exactamente a la misma
velocidad las dos veces, por lo que resultaba muy difícil
comparar.
Cuando
yo probé la primera vez, no hice correctamente la maniobra,
porque en lugar de dar un volantazo hice la maniobra con la mayor
finura posible y no se produjo nada de derrapaje. El colega que
iba a mi lado me reprendió la finura y me mostró la
brusquedad con la que había que ejercitarse. Ninguno de los
dos notamos diferencias. Volví a pasar yo, ahora con brusquedad
y, sí, el eje posterior del coche derrapó. Fue entonces
cuando me di cuenta de que para poder comparar era imprescindible
entrar las dos veces exactamente a la misma velocidad. Pero ya tenía
que devolver el coche y no tuve opción... hasta el día
siguiente.
Las condiciones, al día siguiente habían cambaido.
El monitor que nos tocó a mi colega y a mí nos dijo
que la velocidad de entrada eran 90 km/h en lugar de los 80 del
día anterior y el suelo estaba completamente mojado.
La primera constatación es que, a pesar de hacer la prueba
más rápido y con el suelo mojado, no hay mucha diferencia
en la cantidad de derrapaje entre hacer el ejercicio más
despacio sobre suelo seco y más rápido sobre suelo
mojado. Hay diferencia, sí, pero poca. El ESP no deja que
el coche se desmande más allá de lo controlable, independientemente
de las condiciones del suelo.
La segunda constatación es que yo no noto ninguna diferencia
entre la modalidad Sport y la Confort; las dos veces, según
el radar de la pista, entré exactamente a 94 km/h. Ni yo
al volante ni mi acompañante en el asiento de al lado, notamos
ninguna diferencia.
Exactamente el mismo derrapaje, exactamente en el mismo momento
se detiene el deslizamiento, el coche se estabiliza y termina la
curva exactamente por el mismo sitio con el botón apretado
que sin apretar. Si hay diferencias, no soy capaz de apreciarlas
en esta prueba. Supongo que en una curva, en la que se intente pasar
al límite de velocidad, con las dos modalidades posibles,
se podrá apreciar la diferencia.
En
el trazado marcado con conos las diferencias tampoco eran evidentes.
Con conos no se ve bien el dibujo de la curva y es difícil
trazar dos veces de forma idéntica y saber qué diferencia
se debe al cambio de trazado y cuál a la suspensión.
Sí me pareció que balanceaba un poco más en
la posición Confort, pero no estoy muy seguro de que sea
cierto y no de que sea una sensación influenciada por el
aviso.
Preocupado ante mi falta de sensibilidad, probé el control
de tracción de la versión gasolina de 170 CV en un
camino de tierra. Para hacerlo, mantuve el motor a 3.000 rpm con
el embrague pisado y la primera engranada, e intenté soltar
el embrague de forma idéntica en las dos ocasiones. Yo diría
que las ruedas patinaron exactamente lo mismo en las dos modalidades.
Ni en Sport ni en Confort el motor cae muchos de vueltas como sucede
en otros coches cuando se pierde tracción. Las ruedas patinan,
de forma controlada, sin que el motor caiga de vueltas, siempre
entregando fuerza a las ruedas. Un control de tracción muy
bueno, muy agradable para el conductor, pero sin diferencia entre
las dos modalidades.
Por último, me asegura mi compañero de cena, Jon
Lauckner, Ejecutivo de Desarrollo del Astra, que si aprieto el botón
Sport con el pedal del acelerador fijo en un punto, notaré
una ligera aceleración. Al día siguiente lo compruebo
con el motor de 170 CV de gasolina. Efectivamente, el coche acelera
ligeramente. Sin embargo, me he fijado en el tacto del pedal en
todos los motores con el botón en las dos posiciones posibles
y he notado una diferencia pequeñísima, imperceptible
en el motor turbodiésel de 150 CV. Tampoco he notado cambios
en la asistencia de la dirección, en ninguno de los coches.
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