Alto y delgado
Con
el coche urbano parece que va a ocurrir lo mismo que ha ocurrido
con la ciudad: crecerá hacia arriba. El Opel Agila es una
muestra de que así es; su planta es pequeña 3,5
m de largo y 1,63 de ancho pero es casi tan alto como un Renault
Scenic y más que un Opel Zafira, si tenemos en cuenta las
barras en el techo.
Estas proporciones le dan un espacio interior suficiente para dos
adultos y dos niños (es un cuatro plazas) y un maletero muy
espacioso, dadas sus dimensiones (240 l). El hecho de ser más
alto permite hacer asientos más parecidos a una silla que
a un sillón, lo que ahorra sitio al sentarse. Atrás
hay anchura bastante para dos adultos y altura más que suficiente,
pero el espacio para las piernas no es el necesario para ir cómodamente
en trayectos largos. La proporciones del maletero son como las del
coche: es corto y estrecho, pero alto.
El
Agila (Opel quiere que se pronuncie «ayila») es esencialmente
el mismo coche que el Suzuki Wagon R+. El diseño original
es de Suzuki, pero el Agila lleva motores Opel distintos a los del
WagonR+. Estos dos modelos no se fabrican en la misma factoría
(en otros casos sí ocurre): la del Agila está en Polonia
y la del WagonR+ en Hungría.
La respuesta en carretera del Agila es diferente a la de otros
utilitarios de potencia similar y menor tamaño. Su altura
lo hace más sensible al viento y perjudica el consumo y las
prestaciones. Puede tener antibloqueo
de frenos, pero no control de estabilidad.
El Agila está a la venta en mayo por un precio muy interesante:
1.375.000 pesetas con motor de 58 CV y 1.475.000 con 75 CV; es decir,
no cuesta más por ser más alto. Su precio es similar
al de utilitarios comparables y tiene un equipamiento de serie que
incluye retrovisores y elevalunas delanteros eléctricos,
dirección asistida, preinstalación de radio con antena
y altavoces, cierre centralizado con mando a distancia, maletero
con moqueta y luz.
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