Buena respuesta
del motor e incómodo de conducir
En el aspecto sonoro se ha conseguido un buen equilibrio.
Suena cuando resulta agradable y no molesta al viajar con tranquilidad.
También en las suspensiones se ha conseguido un buen equilibrio.
Resultan duras pero no incómodas. No son nada secas y absorben
bien las irregularidades del piso. Se nota la dureza y no se puede
calificar de coche cómodo por suspensiones, porque no lo
es. Pero, si no se olvida que se trata de un coche deportivo, sí
se puede afirmar que se ha conseguido un buen equilibrio en la suspensión
entre confort y eficacia.
Tiene una tendencia subviradora muy acusada a la entrada de las
curvas. Esta tendencia que no es molesta en curvas medias y rápidas,
sí resulta incómoda cuando se quiere ir rápido
por carretera con curvas lentas. En curva media y rápida
no resulta molesta porque la velocidad de paso por curva es tan
alta que difícilmente se pondrá en apuros al Nissan
350Z en este tipo de curvas. La velocidad de paso tiene que ser
vertiginosa para empezar a acercarse al límite, por lo que
generalmente parece un coche neutro en curvas rápidas. Sólo
en alguna curva con cambio de rasante a mitad del trazado o alguna
irregularidad en el asfalto se puede notar la tendencia del morro
a seguir recto.
En
curva lenta esta tendencia es más acusada. Primero porque
se pone al coche en un compromiso mayor con más facilidad
para el conductor y segundo porque el trabajo de rotación
que tiene que hacer el coche es mayor. Al morro le cuesta entrar
en la curva y una vez dentro, al acelerar, la tendencia del morro
también es a seguir recto.
Esta característica se nota especialmente con el control
de estabilidad conectado, pero también al desconectarlo.
Siempre que las ruedas traseras no tengan un deslizamiento excesivo
al acelerar (lo que sucede con frecuencia en segunda), al acelerar
en el apoyo mantiene la tendencia a seguir hacia el exterior, hasta que el eje posterior pierde motricidad (con el ESP desconectado)
y se cruza con relativa brusquedad.
El control de estabilidad no sólo no corrige adecuadamente
el subviraje, sino que mi sensación es que lo acentúa
ligeramente al acelerar (realmente no es así). Cuando el
eje posterior pierde tracción, en algunos casos entra con
excesiva brusquedad después de iniciarse el deslizamiento,
el control de estabilidad deja al coche sin empuje durante un tiempo
que me parece excesivo.
Conducirlo sin control de estabilidad por carretera de curvas requiere
práctica y buenas dotes de conductor, si se quieren exprimir
todas las posibilidades del coche. En segunda hay que dosificar
el pedal del acelerador con cuidado para intentar un suave deslizamiento
que ayude a redondear la curva. El gran problema es que, hasta que
no se consigue el suave deslizamiento, el morro es difícil
de introducir y acelerar de más puede provocar una reacción
demasiado brusca. En tercera la respuesta del eje posterior no es
nunca tan brusca y se conduce con más facilidad.
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