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Al nivel de sus rivales,
salvo por el motor
El Primera 2.2 DiC es 126 kilos más pesado
que el gasolina con motor 1.8 de 116 CV
de potencia. La mayor parte de este peso recae sobre el eje delantero
y se nota en carretera cuando el ritmo es más bien rápido;
no hace falta ir de carreras. El Diesel no es tan ágil, ni
tiene un tacto de dirección tan preciso y la suspensión
se hace más blanda que en el 1.8 (prueba
del Nissan Primera 1.8 4p).
Incluso así, el Primera DiC es una opción interesante
por seguridad activa, salvo por el hecho de que no puede tener control
de estabilidad. En las curvas lentas entra con cierta agilidad
en la carretera y es poco sensible a la deceleración brusca
en curva. En ocasiones, como frenando un poco antes de que el coche
esté completamente apoyado
en una curva, es posible obtener un mínimo sobreviraje
o deslizamiento; puede haber quien lo aprecie. Siempre, incluso
en conducción exigente, me ha sorprendido gratamente las
suaves reacciones que tiene.
La
suspensión es cómoda y parece bien amortiguada. Cuando
pasa por encima de un bache a gran velocidad, ni transmite movimientos
rápidos a la carrocería, ni tiene tendencia a rebotar,
ni pierde la trayectoria con facilidad.
Tiene el mismo equipo de frenos que el Primera 1,8 litros (discos
ventilados de 280 mm delante y macizos de 278 mm en las ruedas traseras).
La capacidad máxima de frenada no es grande (obtuvimos 58
metros desde 120 hasta 0 km/h), pero sí es buena la resistencia
al calentamiento bajando un puerto de montaña con 34 grados
de temperatura ambiente, que fueron las condiciones más exigentes
en que los probé. El tacto del pedal de freno es agradable
en todo momento.
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