La forma se impone a la función
El anterior Primera era uno de los coches más
estables y con mejor tacto, y este va igual de bien. Puede satisfacer
plenamente a las personas que quieren un coche fácil de conducir,
entendiendo por eso que tenga un tacto de dirección adecuado
(sea fácil «apuntar») y que no reaccione mal
ante situaciones críticas.
Aunque es incluso menos subvirador
que otros, como un C5 o un Passat, es muy difícil que sobrevire
(yo no lo he conseguido). Cuando está en un apoyo fuerte,
se desacelera bruscamente y se gira un poco más, la reacción
que me he encontrado es un ligero movimiento de guiñada
y un pequeño cabeceo, como si el coche se metiera más
en la curva.
También puede ser un coche satisfactorio para quien valore
una cierta faceta «deportiva».
El tacto de la dirección es muy preciso, el cambio rápido,
y los frenos tienen buen tacto y una resistencia algo mayor de lo
normal. En una carretera lenta, el Primera se desenvuelve mejor
que la mayoría de las berlinas así.
Con
todo, tiene un inconveniente que no estaba presente en el anterior
Primera, y que puede resultar molesto a algunos conductores: la
dirección es muy sensible al estado del suelo. En carreteras
rápidas la dirección tiende a seguir mucho el perfil
de la carretera; es muy sensible a irregularidades grandes, como
los peraltes, la inclinación de la carretera o las roderas
que suele haber en el carril izquierdo de las autovías, pero
también pequeños baches, cambios de asfalto o juntas
de dilatación. En carreteras lentas y con baches, si se circula
rápido, se llegan a sentir como golpes en el volante los
movimientos de la rueda.
En parte, la sensibilidad de la dirección al estado de la
carretera se puede deber a que las ruedas que lleva la versión
Acenta son desmesuradas. No entiendo para qué un coche que
pesa menos de 1.400 kg, que no es un deportivo y que tienen 116
CV de potencia tiene necesariamente unas ruedas de 215/50 17, salvo
que se trate de una cuestión de estilo. No es solo que resulten
inconvenientes, también son caras a la hora de cambiarlas
(porque cuestan mucho y porque no se encuentran fácilmente
en los sitios donde es barato cambiarlas). La alternativa a estas
llantas que tiene de serie la versión Acenta es escoger la
versión Visia, que tiene necesariamente llantas de chapa
y neumáticos 205/60 16.
El
perfil de la rueda de 16 pulgadas es 123 mm, la de 17 tienen sólo
107,5; cabe esperar que la rueda de 16 haga que el coche sea algo
más cómodo. Con la rueda de 17 pulgadas, no es el
coche ideal para quienes esperen pasar sobre los baches sin sentirlos.
La suspensión no es muy flexible y la amortiguación
deja sentir los movimientos de la rueda más que en las berlinas
francesas o los coches del Grupo Volkswagen.
Nissan no ofrece el control
de estabilidad en combinación con el motor 1,8. Me parece
que éste es de los coches a los que menos falta le hace,
por lo estable que es y lo bien que reacciona. Pero, como el control
de estabilidad es más una ayuda al conductor que al coche,
en ciertos casos sería más seguro un coche menos estable
que el Primera y con control de estabilidad, y en todo caso el Primera
sería aún más seguro si lo tuviera.
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