La forma se impone a la función
En longitud, el Primera es menor que otras berlinas
de este tipo lanzadas recientemente, como el Citroën C5, el
Ford Mondeo o el Opel Vectra. Su anchura es más o menor normal
y es ligeramente más alto que todos ellos. Además
de mucha altura, tiene dos características que lo hacen parecer
muy grande: una que, visto de perfil, los ángulos entre chapa
y cristal son muy abiertos (como en el C5); otra, el capó
y la tapa de maletero están muy altos.
Es la forma del Primera lo que hace que tenga tanto volumen exteriormente,
porque por dentro no es un coche particularmente amplio. Por la
altura y la forma del capó, el espacio para el motor es mucho
mayor que en otros coches de este tipo. El motor está muy
lejos de la parte frontal y su vano está mucho menos abigarrado
que en otros coches modernos; es muy infrecuente que, al abrir el
capó, se pueda ver el suelo.
Desde
dentro esto se aprecia porque el espacio lo consume la forma y en
que la base del parabrisas está muy lejos de los ocupantes
de las plazas delanteras. La altura interior es suficiente para
personas de gran talla, pero no tanta como la de otros coches modernos
(95 cm como máximo delante y 91 atrás). Para pasar
a las plazas traseras hay que agachar la cabeza más que en
otros coches, porque el diseño del techo hace que descienda
mucho justo a la altura de los asientos.
El espacio longitudinal no es grande; delante, la distancia máxima
del asiento al pedal del freno es 105 cm, una cifra ligeramente
por debajo de la media. Detrás también es de los que
tiene menos espacio, junto con coches como el Alfa Romeo 156, el
Audi A4 o el Mercedes Clase C.
El
diseño redondeado del interior resta anchura. Al nivel de
los hombros, la anchura delante está dentro de lo normal,
pero entre codos es escasa. Además, el saliente donde está
el tirador de la puerta y los mandos del elevalunas queda muy cerca
de la pierna. En las plazas traseras hay un estrechamiento al nivel
de los hombros que deja la anchura en 134 cm, menos que cualquier
otra berlina de este tipo que hayamos medido. Solo el Audi A4 tiene
menos anchura interior.
El volumen de maletero es 450 litros, que más o menos es
lo normal en coches de cuatro puertas con este tamaño. Un
Toledo, un Avensis, un Mondeo, un Vectra o un Passat tienen más
maletero; un A4, un BMW Serie 3, un 75, un 406 o un S60 tienen menos.
Los espacios adicionales que hay en el interior para llevar objetos
son suficientes, aunque no está tan bien provisto en este
sentido como el Almera. La bolsa rígida en la puerta es algo
corta (no cabe un mapa de los grandes). Hay un portagafas junto
al conductor, en el lugar donde en otras plazas está el asidero
superior; a quien conduzca más bien adelantado y erguido,
este portagafas le quedará cerca de la cabeza.
Casi todos los espacios aprovechables están en la parte
central; hay un hueco tapizado útil para dejar las cosas
que se pueden arañar, dos huecos que valen para dejar botes
y también objetos pequeños, y un apoyabrazos donde
se pueden alojar por ejemplo las cajas de los seis CD
que caben en el cargador.
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