Práctico y económico
Consume poco, tanto por ciudad como por carretera.
Según el ordenador, que da medidas casi exactas, el consumo
medio que obtuve en esos casos fue de 8,1 y 7,6 l/100 km (a una
media real de 111 km/h).
Por carretera, el consumo se dispara cuando se circula con fuerte
viento (tanto lateral, como de frente). En estos casos, y viajando
para hacer una media de 120 km/h, se incrementa por encima de los
10 l/100 km.
Las recuperaciones son lentas, por lo tanto se hace imprescindible
emplear con asiduidad el cambio de marchas para mantener el ritmo
en repechos o para realizar adelantamientos. Con una buena selección
de la relación del cambio los adelantamientos se realizan
con mayor rapidez de lo esperado, al menos si el coche no está
cargado.
De
todos modos, quién necesite salir habitualmente a carretera
creo que debería optar por una versión algo más
potente.
Es un motor que al ralentí vibra, y estas vibraciones se
aprecian desde dentro del coche, aunque no tanto como si fuese un
motor Diesel. En esta circunstancia (al ralentí), cuando
se conecta algún elemento con un consumo eléctrico
apreciable, el motor disminuye un poco su velocidad de giro, aumentando
las vibraciones de forma notable.
Tiene el sonido característico de los motores
de tres cilindros, aunque al llegar sobre las 3.750 rpm cambia a
uno más grave y algo molesto si se circula continuamente
por encima de ese régimen (por la falta de aislamiento acústico,
que no por el tipo de sonido que emite).
Este motor de 1.124 cm³ es el resultado teórico de
quitar un cilindro al de 1,5 litros; tiene el mismo diámetro
y la misma carrera, aunque se le ha añadido árbol
de equilibrado. Tiene doble árbol de levas y distribución
variable MIVEC con cuatro válvulas por cilindro (más
información sobre este sistema en el Mitsubishi Outlander).
Es el mismo que lleva el smart forfour.
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