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"Tomma Makinón"
El motor del Evo VI Tommi Makinen es impresionante. Resulta tan
potente como elástico
y permite realizar con agrado una conducción muy suave o rayar la
brutalidad en cuanto superamos las 3.000 rpm con el acelerador a
fondo. La "patada" del turbo es impresionante cuando sopla a máxima
presión y el motor tira con una fuerza enorme hasta alcanzar la
zona roja, a 7.000 rpm. Un turbo más pequeño que el del Evo VI y
también fabricado con aluminio y titanio ha reducido el tiempo de
respuesta o turbo-lag.
Este motor sube con facilidad por encima de 7.000 rpm (los motores
de coches de serie con turbo funcionan a menor régimen), hasta alcanzar
el corte de inyección a 7.600 rpm, en parte a causa de la
ligereza de sus piezas móviles. Desarrolla, en teoría, una potencia
específica de nada menos que 140,2 CV/litro. Y digo "en teoría"
porque, según nos comentaba en cierta ocasión un responsable de
la marca, el motor pasa de esos 280 CV. El motivo se debe a que,
en Japón, los fabricantes no pueden declarar una potencia superior
en sus coches. Así pues, en el caso del Carisma GT, la potencia
declarada es de 280 CV aunque realmente ande en torno a 300 CV,
lo que sitúa su potencia específica en 150 CV/litro, una cifra sólo
propia de un coche de carreras.
Las
relaciones del cambio
contribuyen a mantener el motor en la zona más adecuada para acelerar.
La versión carreras/cliente "RS" puede llevar unos desarrollos
más cortos, pero no todo el mundo los usa en competición
porque el motor de carreras sube menos de vueltas que el de serie
a causa de la brida restrictora que lleva.
En nuestra medición de adelantamiento sólo lo ha superado -por
muy poco- el BMW Z8 de 400 CV. Casi da lo mismo en la marcha que
circulemos para recuperar velocidad con rapidez, e incluso, llega
hasta el corte de inyección en 5ª a una velocidad de 256 km/h (a
7.600 rpm). El motor es, además, muy elástico y permite rodar con
absoluta suavidad en marchas largas entre el tráfico congestionado
o por la ciudad. Desde 2.600 rpm ya hay tirón y a 3.000 rpm comenzamos
a sentir toda su energía.
El Evo VI Tommi Makinen "de calle" corre más que los de Grupo N
utilizados en los rallies, ya que estos tienen por reglamento una
brida que reduce el diámetro de la toma de admisión y limita su
potencia a unos 265 CV aproximadamente. Si hablamos del "Evo" Grupo
A que pilota Makinen, la cosa cambia. Aunque es "secreto de sumario",
su coche debe rondar los 340 CV de potencia a pesar de que también
tiene restricciones reglamentarias.
Sentados al volante, el precioso sonido del motor nos incita a
apagar la radio. El silbido del turbo al acelerar o al dejar de
hacerlo componen una particular y embriagadora "sinfonía racing".
A los más apasionados les gustará ver el resplandor del turbocompresor
al rojo vivo después de realizar una conducción deportiva. Para
esas ocasiones, cuando se exige mucho al motor, el Evo tiene un
botón situado en la consola central, junto a la palanca de cambios,
que inyecta un chorro de agua sobre el intercooler
y el radiador de agua. En condiciones de frío apenas notaremos el
efecto, pero en los meses de calor contribuye a enfriar el aire
de admisión para que el motor no pierda rendimiento.
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