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Un capricho con razón
Desde el punto de vista de la estabilidad, a BMW
le ha salido muy bien su primer coche de tracción delantera;
desde luego, mucho mejor que a Mercedes. Me quedo con la impresión
de que BMW ha hecho desde un principio lo que Mercedes tuvo que
hacer a raíz de los problemas de estabilidad del Clase A:
un coche muy ancho de vías y de suspensión dura.
Para el tamaño de su carrocería, las
cuatro ruedas del Mini están muy separadas; prácticamente
tiene una en cada esquina. La batalla es grande, pero proporcionalmente
lo son aún más las vías, especialmente la trasera.
Sobre esta plataforma BMW ha colocado una suspensión buena,
pero dura. Desde el punto de vista de quien quiera un coche de carácter
«deportivo» es impecable. El Mini One apenas se balancea,
tiene un muy buen tacto de dirección, responde bien al volante
y, aunque no reacciona violentamente al desacelerar en curva, permite
inducir un cierto sobreviraje
que ayuda a trazar en ciertas circunstancias. En carretera lenta
es ágil, pero en carretera rápida no es ni nervioso
ni demasiado sensible a las irregularidades del suelo. Es uno de
los coches pequeños más estables.
Ahora
bien, esta estabilidad se consigue en parte por una suspensión
muy dura y poco confortable. El Mini One está bien amortiguado;
cuando hay baches pequeños los pasajeros no lo notan en exceso
(o no tanto como en otros coches de suspensión «seca»).
Pero el recorrido efectivo de la suspensión es corto y, en
un viaje largo, lo más normal es que los pasajeros se resientan.
Otros coches pequeños son igualmente estables y no tan duros
como el Mini. Lo curioso es que hay una opción de suspensión
«deportiva», que es la que lleva de serie el Mini Cooper,
más otra opción llamada «suspensión deportiva
plus», que debe convertir al coche en algo muy semejante a
un kart.
Además de que eventualmente resulta incómodo, otro
inconveniente del Mini en circulación normal es que gira
poco. Un diámetro de giro de 10,7 metros es mucho para un
coche de este tamaño.
Las ruedas que trae de serie son 175/65 HR15. Dada
la tendencia actual a poner ruedas grandes pueden parecer escasas,
sobre todo dado que el Mini es un coche más bien pesado (1.115
kg). Lo cierto es que va bien con estas ruedas y que las otras que
tiene homologadas (175/60 R16, 195/55 R16 ó 205/45 R17) son
de menos perfil, lo que probablemente haría al coche más
incómodo.
Hasta enero de 2002 no puede tener control
de estabilidad y, probablemente, no será equipo de serie.
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