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A la venta en junio por 22.700
€
El Cooper S se distingue externamente del Cooper
normal en que tiene la «S» en las salidas de aire laterales
y en la parte trasera; en la ranura del capó para refrigeración
del intercooler; en los escapes (dos cromados, en lugar de uno);
en los estribos; en el pequeño alerón trasero; en
el faldón delantero; en el paragolpes trasero; y en el tapón
metálico del depósito. Se puede pedir el techo y los
retrovisores en blanco o negro, siempre diferente del color de la
carrocería.
Por
dentro se distingue principalmente por los asientos, por un reposapiés
de acero inoxidable, y por el volante de piel. Entre el equipamiento
opcional hay elementos como navegador, faros de xenón, sistema
de ayuda al aparcamiento (tampoco es muy difícil aparcar
con este coche) y sistema control de la presión en los neumáticos.
El interior varía notablemente en función
de si lleva navegador o no (Imágenes
de interior). Si lo lleva, el velocímetro y el cuentavueltas
van situados encima de la columna de dirección, por detrás
del volante, y el navegador en el centro del salpicadero. Si no
lleva navegador, encima de la columna de dirección sólo
va situado un reloj, el del cuentavueltas, en tanto que el velocímetro,
de gran tamaño, queda apartado al centro del salpicadero.
La suspensión es la que tiene como opción
el Mini Cooper, extremadamente dura. Mini la llama suspensión
Sport Plus. Los muelles resultan menos flexibles (2 N/mm) que en
el Cooper normal, los amortiguadores son diferentes y más
enérgicos y las estabilizadoras son más gruesas (1,5
mm delante y 1 mm detrás)
La dirección es la misma: tiene 2,5 vueltas
entre topes y asistencia electrohidráulica. También
son de idéntico tamaño los frenos, con cuatro discos,
ventilados los delanteros (276 mm delante y 259 mm detrás).
La llanta es de mayor diámetro que en los otros Mini, por
lo que se hubiera podido montar un disco mayor. No sé si
se hubiera ganado algo con ello, pero es casi seguro que sí,
ya que una de las cosas que menos me ha gustado del coche es el
tacto de los frenos.
El sistema de frenos lleva repartidor electrónico
y el dispositivo de frenado en curva CBC de BMW. Tiene de serie
control de tracción, pero no control de estabilidad, que
todavía no es seguro si será de serie u opcional en
España.
Pesa 1.140 kg, 15 más que el Cooper normal.
No es un coche ligero con relación a su tamaño. El
Clio Sport o el Ibiza Cupra R pesan menos.
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