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De berlina lujosa a berlina
deportiva
Conseguir que una berlina de 4,75 m de longitud y
1.625 kg de peso transmita sensaciones deportivas es difícil.
En MG lo han logrado con el ZT, más que por la potencia del
motor KV6 de 190 CV, por su estabilidad
y por la rapidez, precisión y eficacia de elementos como
el cambio, la dirección y los frenos.
Cuando un coche de estas características pasa con buena
nota una prueba al límite en un circuito de competición,
es porque su bastidor está muy bien desarrollado y puesto
a punto. Este es el caso del MG ZT 190 que he tenido ocasión
de probar en el circuito británico de Pembrey,
en donde ha aguantado el tipo a la perfección. La base de
partida ha sido ya buena, pues la rigidez
torsional de la carrocería del ZT es elevada (24.250
Nm/grado).
A partir de ahí, MG ha puesto amortiguadores más duros,
muelles menos flexibles y barras estabilizadoras de mayor diámetro
(25 mm delante y 23 mm detrás). Los frenos se han reforzado
con cuatro discos ventilados de gran tamaño (325 mm de diámetro
delante y 280 mm detrás) y pinzas más grandes, la
dirección es más rápida y directa (2,9 vueltas
de volante) y su caja de cambios Getrag de cinco marchas es rápida
y precisa.
Gracias a la posibilidad de regular en altura y distancia el volante
y a la excelente sujeción lateral del asiento bacquet (regulable
en altura y apoyo lumbar), la posición de conducción
puede ser muy cómoda y agradable. Ya en las primeras curvas
nos sorprende por su agilidad. La suspensión es dura y el
coche transmite una gran sensación de aplomo pero no es incómodo.
Llevado al límite es ligeramente subvirador, lo que le hace
más fácil de conducir en condiciones normales y en
curvas muy rápidas con el acelerador a fondo. El eje trasero
va muy sujeto y sólo ante una fuerte deceleración
llega a descolocarse de una forma progresiva. No es tan eficaz en
curva como el MG
ZS, pero tampoco es tan exigente, más bien es muy fácil
de conducir aun sin control de estabilidad (elemento que sigue siendo
muy recomendable). Tampoco corre tanto como el ZS a pesar de tener
algo más de potencia (190 CV frente a 177 CV), ya que su
relación
peso potencia es menos favorable (8,5 kg/CV frente a 7,2 kg/CV
el ZS).
La
dirección tiene un tacto muy deportivo y el cambio de marchas
sorprende por su extraordinaria precisión y rapidez (es el
mejor entre los tres nuevos MG, ZR, ZS y ZT) y por el excelente
escalonamiento de sus cinco velocidades. Otro aspecto que me ha
llamado la atención es la potencia y resistencia de los frenos;
no esperaba que aguantasen sin desfallecer y lo han hecho a la perfección
(también es cierto que Pembrey sólo tiene dos frenadas
realmente fuertes).
El motor 2.5 KV6 del ZT 190 es similar al utilizado en el ZS 180,
aunque se han realizado cambios en los colectores
de admisión y escape, el circuito de refrigeración
y la gestión electrónica del motor que han permitido
incrementar su potencia hasta 190 CV. Su funcionamiento es muy agradable,
está bien equilibrado, tiene un precioso sonido y empuja
con fuerza hasta 6.700 rpm. Sin embargo, se nota que tiene mucha
inercia (al acelerar en vacío sube y baja de vueltas con
lentitud) y que los soportes del motor son algo suaves, porque el
motor V6 dispuesto transversalmente cabecea algo más de lo
deseable al acelerar, reacción que resta rapidez de respuesta
al acelerar.
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