Destaca en casi todo, no decepciona en nada
El Mercedes-Benz SL tiene un puesto de conducción
muy cómodo. El asiento y el volante tienen múltiples
reglajes eléctricos (con tres memorias de ajuste), que hacen
casi imposible no encontrar la posición adecuada. El volante
se regula en altura y profundidad, y en el asiento se pueden regular
cosas como la altura e inclinación de la banqueta, la sujeción
lateral, la inclinación del respaldo en dos partes independientes
(superior e inferior) o el reglaje del apoyo lumbar y su altura.
El espacio por donde el conductor mete las piernas es más
estrecho que el del acompañante. Esto le permite apoyar la
pierna derecha sobre el lateral del salpicadero (perfectamente mullido)
y sujetarse mejor en las curvas a derecha. Los pedales están
hechos de aluminio y están rematados con pequeños
tacos de goma para que no resbalen.
El único
aspecto mejorable es que, al girar el volante, resulta fácil
golpearse con el codo izquierdo en la tapa de la guantera (también
mullida) que hay en la puerta. Una solución de compromiso
es subir ligeramente la altura del volante para que el codo quede
más alto al girar.
Todos los mandos se encuentran a mano y son fáciles de accionar,
aunque algunos están muy juntos y hay que mirar para pulsar
el correcto (los que hay agrupados alrededor de la palanca de cambios).
Destacan especialmente los mandos situados en el volante, que permiten
seleccionar con comodidad todas las funciones del ordenador de viaje,
el «check control» y el «COMAND
(opción de 2.560 €). Más
información sobre estas funciones.
También me ha parecido especialmente cómodo el uso
por órdenes de voz del «Linguatronic»
(opción de 550 €) y que el control de velocidad de crucero
con sensor radar, denominado «Distronic»
(opción de 2.816 €), tiene un buen funcionamiento. Todas
estas funciones aparecen representadas para su manejo en los dos
displays multifunción que hay en la instrumentación
(más información). A dicha instrumentación se
le echa en falta algún indicador de presión o temperatura
de aceite (elementos
que tiene la instrumentación).
El acabado es excelente, por presentación, calidad de los
materiales y tacto de los guarnecidos (todos los componentes están
recubiertos con materiales mullidos, plásticos pintados,
cuero o madera de raíz de nogal).
El
ajuste de los elementos está bien cuidado, pero he encontrado
algunos detalles que me sorprenden en un Mercedes-Benz (el marco de la
instrumentación no tenía un ajuste perfecto y algunos
elementos de madera no eran tal, eran símil madera, como
por ejemplo la tapa del cenicero).
El SL 500 tiene de serie un equipamiento muy abundante (principales
elementos de serie), incluidos el «Tempomat»
o el «Speedtronic».
Opcionalmente se puede completar con elementos tan útiles
como el «Parktronic»
(control de distancias de aparcamiento), asientos con ventilación
(refrescan mucho el cuerpo cuando hace calor), faros bi-xenón
para cortas y largas o replegado automático de los espejos
retrovisores (algunas de las opciones).
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