Destaca en casi todo, no decepciona en nada
Una de las principales ventajas del Mercedes-Benz SL 500
frente a otros deportivos es que tenemos dos coches en uno: cupé
con techo duro y descapotable. Su techo rígido ha sido desarrollado
por los especialistas de Car
Top Systems (empresa compartida por Mercedes-Benz y Porsche).
Este techo, que Mercedes-Benz denomina «Vario roof», está
fabricado en varias piezas (techo, montantes traseros y luna posterior)
que forman un conjunto rígido cuando el techo está
puesto, pero se pliegan ingeniosamente para esconderse bajo la tapa
del maletero cuando convertimos el SL en descapotable.
Mediante el mando
que hay en la consola central, el techo se abre por completo en
18 segundos y se cierra en 20 s (en Mercedes-Benz afirman que lo hace
en 16 s). El conductor sólo tiene que accionar el botón,
del resto se encargan los numerosos mecanismos automáticos
de los que consta el techo del SL. La operación no puede
ser más cómoda y parece suficientemente rápida
(teniendo en cuenta la cantidad de operaciones que realiza).
Cuando el techo está plegado en la parte superior del maletero,
el volumen de carga se reduce de 317 a 235 litros. El principal
inconveniente del maletero, cuando el coche está descapotado,
es que tiene unas formas muy irregulares que dificultan su correcto
aprovechamiento. Bajo el piso hay una rueda de repuesto de emergencia
deshinchada, un compresor de aire y los elementos para cambiarla
en caso de pinchar.
Para preservar el techo de posibles daños al plegarse, el
maletero tiene una tapa que separa la zona destinada al techo de
la zona de carga. Si esta tapa no está colocada correctamente,
no es posible descapotarlo. He encontrado dos inconvenientes mejorables
en dicha tapa: uno, que hay que tirar un poco más fuerte
de lo deseable para colocarla (podía tener un accionamiento
algo más suave); dos, que tiene un tirador fabricado en un
plástico de muy baja calidad (el de nuestra unidad de pruebas
estaba ya roto del uso).
Tiene un ingenioso sistema para poder acceder a la zona de carga
cuando el techo duro está plegado en el maletero. Pulsando
un botón situado en el marco del portón (iluminado
de color rojo) se levanta ligeramente el techo plegado, lo justo
para ofrecer acceso al compartimiento del equipaje. Volviendo a
pulsar dicho botón, el techo recobra su posición horizontal
de forma automática.
El SL 500 lleva
de serie un derivabrisas situado tras los asientos. Con el coche
descapotado, la protección de los ocupantes frente a las
turbulencias de aire es elevada, pero con este deflector puesto
es posible circular a velocidades de hasta 180 km/h con destacable
comodidad.
Con el techo puesto, el SL 500 es como cualquier buen cupé.
El ajuste es perfecto, y la insonorización y estanqueidad
sobresalientes. Además, está rematado con unos guarnecidos
interiores de muy buena calidad. Con techo o sin él, se puede
llevar subido o escondido (mediante un mando situado en la consola
central) el arco antivuelco que hay detrás de los asientos.
En caso de estar bajado, éste se levanta automáticamente
en sólo tres décimas de segundo cuando los sensores
detectan una inclinación lateral de la carrocería
demasiado acusada. Por ese motivo puede ser muy peligroso sentar
niños en el pequeño compartimiento que hay tras los
asientos, contemplado exclusivamente como espacio adicional de carga.
En dicha zona localizamos una guantera adicional y el cargador de
CD’s opcional (ambos bajo una tapa con llave). |