Destaca en casi todo, no decepciona en nada
El Mercedes-Benz SL 500 lleva de serie el sistema de frenos
Sensotronic Brake Control (más
información sobre cómo funciona el SBC). Como
en el Clase E, en el SL son sobresalientes por tacto, potencia,
estabilidad y resistencia. El tacto es ejemplar, durito en su justa
medida, con un recorrido corto de pedal y con capacidad de frenada
desde el primer momento. En general, en los frenos de los coches
de calle (con pinzas de freno flotantes) suele haber un leve recorrido
muerto desde que pisamos el pedal hasta que empieza a frenar, algo
que en el SL 500 no ocurre (tampoco ocurre en coches deportivos
que, como el SL, tienen pinzas de freno fijas, por ejemplo, los
Porsche).
Podemos dosificar la frenada con mucha facilidad y la potencia
del sistema es extraordinaria. Las distancias de frenado que hemos
medido han sido cortas y, ni siquiera en un uso exigente, perdemos
el excelente tacto o capacidad de frenada.
Un
aspecto reseñable de los frenos Sensotronic es que no retiembla
el pedal de freno cuando entra en funcionamiento el ABS
(sí lo hace en el resto de los vehículos). Simplemente,
parpadea un testigo luminoso que se enciende en la instrumentación
para avisarnos que está actuando.
Pero si hay algo en lo que los frenos Sensotronic destacan especialmente
es en su eficacia al frenar en curva. Hasta la fecha, me ha parecido
el sistema de frenada en curva más eficaz de cuantos he probado,
no sólo por su equilibrio, sino por su capacidad de parada
en dicha situación. (mas
información sobre el equipo de frenos).
Creo que la gran mayoría de los usuarios de un SL 500 quedarán
plenamente satisfechos con el funcionamiento del cambio
automático de cinco velocidades con mando
secuencial. Es un cambio suave, cambia normalmente rápido
para ser automático y su gestión electrónica
es capaz de «autoadaptar» su funcionamiento al estilo
de conducción realizado (normal, deportivo o tranquilo).
En
conducción deportiva, no resulta tan rápido y eficaz
como un cambio manual. En algunas ocasiones cambia a la marcha superior
cuando desearíamos mantener unos segundos más la marcha
que llevamos y, sobre todo, resulta mucho más lento que un
cambio manual en las reducciones.
Tampoco mejora gran cosa en la modalidad de cambio con el mando
secuencial, en donde sigue padeciendo los mismos defectos. Dicho
cambio automático no bloquea las marchas (como en otros cambios
automáticos), y cuando llegamos a 5.800 rpm siempre cambia
automáticamente a la marcha superior. Si realizamos la maniobra
del punta-tacón
(que se puede hacer) al reducir con el mando secuencial, conseguimos
que la reducción sea un poco más rápida, pero
nunca tanto como con un cambio manual.
A diferencia de otros deportivos automáticos con convertidor
de par, como el Porsche 911 Carrera Tiptronic S, el Mercedes-Benz
SL 500 no lleva mandos para cambiar en el volante, algo que Mercedes-Benz
ha reservado al SL 55
AMG. Otros deportivos (el BMW
M3 Cabrio SMG II, el Ferrari
360 F1 Spider o el Maserati
Spyder Cambiocorsa) tienen un cambio automático derivado
de uno manual (con embrague pilotado en lugar de convertidor de
par) y mandos secuenciales en el volante, que resulta más
eficaz y rápido en un uso deportivo.
Más
información sobre el manejo del cambio automático.
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