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Muchos cambios en la mecánica
y pocos en la carrocería
Si alguien me hubiera descrito lo rápido que
se puede ir en una carretera de montaña con un coche que
mide 5,16 metros de longitud y pesa 2.135 kg, simplemente, no me
lo hubiera creido. Pero, si además me hubiese contado que
acelera de 0 a 100 km/h en sólo 4,8 s hubiese pensado que
estaba loco.
Pues bien, todo esto que nunca me hubiese creido,
lo he podido ver con mis propios ojos al volante del Mercedes-Benz S
600, una berlina de 500 CV capaz de impresionar a cualquiera por
su capacidad de aceleración, rapidez de respuesta y agilidad
de movimientos en cualquier tipo de carretera.
No es que el S 600 sea precisamente un coche deportivo
para atacar a fondo muchos puertos de montaña, pero su capacidad
para hacerlo ofrece una idea clara de la agilidad y rapidez con
la que se puede mover este coche a pesar de su gran tamaño
y elevado peso. Su motor V12 biturbo parece no tener fin y las rectas
de cualquier carretera se quedan cortas ante un acelerón
a fondo con este Mercedes. He tenido ocasión de conducir
coches todavía más rápidos y potentes, pero
nunca antes me había puesto al volante de un coche que fuera
tan grande y tan rápido.
Esta condición de tamaño y peso, unido
a su imponente «patada» cuando los dos turbocompresores
empiezan a soplar a plena presión es quizá lo que
más respeto infunde inicialmente en este coche. Sin embargo,
su excelente aplomo y estabilidad en todo momento nos transmite
una seguridad al volante que nos puede animar a explorar sus posibilidades.
Si a esto le unimos una capacidad de frenada sobresaliente (por
potencia, resistencia y tacto), tenemos ante nosotros, probablemente,
la berlina de lujo más rápida fabricada hasta la fecha.
No en vano, los frenos delanteros tienen unas impresionantes pinzas
monobloque de ocho pistones.
El
tiempo de respuesta de sus dos turbocompresores puede parecer un
poco lento, pero cuando comienzan a empujar, la aceleración
es extraordinaria y el cuentavueltas sube con rapidez hasta que
la caja automática realiza el siguiente cambio al llegar
a 5.800 rpm. Su enorme par y potencia hacen obligatorio el contar
con el control de tracción si no queremos que su tracción
trasera nos adelante cuando entra toda la «caballería»
en acción animada por un brutal par de 800 Nm a tan sólo
1.800 rpm. En cualquier caso, sus movimientos son muy progresivos
gracias a su enorme batalla de 3.085 mm.
El control de estabilidad y tracción es más
fácil que entre en acción cuando aceleramos a fondo
a la salida de una curva que cuando nos inscribimos en ellas, gracias
a la eficacia de su sistema de suspensión «ABC».
Además de su excelente aplomo en todo tipo de carreteras,
este sistema de suspensión activa aporta un nivel de confort
claramente superior al de los Clase S con las suspensión
«Airmatic» (ya de por sí muy cómodos).
Aunque lo lógico hubiera sido disponer de
la tracción total 4Matic en este modelo, los ingenieros de
la marca afirman que no ha sido posible adaptarla debido a la estructura
del S 600. Para conseguir el mayor agarre, tiene de serie neumáticos
en medida 245/45 R 16 delante y 265/40 R 18 detrás.
Su caja de cambios, como en el resto de los Clase
S, es automática de cinco velocidades con mando secuencial,
aunque en Mercedes-Benz afirman que, quizá en un futuro, se utilice
un nueva caja automática de seis marchas en los futuros Clase
S.
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