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Es muy bueno y no es caro
Hasta ahora, todos los motores Mercedes-Benz de tres
válvulas por cilindro que había probado me habían
parecido aceptables y nada más; siempre había algún
motor semejante de otra marca que daba mejor resultado (mas
comentarios sobre la culata de tres válvulas).
El motor del 500 E, en cambio, me parece de lo mejor que hay (no
he llevado el motor Audi de 4,2 l en versión de 335 CV).
El del Jaguar S-Type es uno de esos motores con rabia que pueden
ser tan agradables si se aprecia esa característica. El del
BMW 545i se distingue por su consumo sorprendentemente bajo y por
su rápida respuesta al acelerador.
Frente a ellos, el motor del E 500 tiene mucha fuerza a bajo y
medio régimen, y la mantiene casi toda hasta unas 6.500 rpm.
La respuesta al acelerador es más rápida de lo normal
en coches con cambio automático y convertidor de par (que
puede estar bloqueado en cualquier marcha).
Uno de los efectos de la fuerza que tiene este motor es que un
Mercedes-Benz E 500 de 306 CV y 1.752 kg acelera lo mismo que un
BMW 645Ci de 333 CV y 1.690 kg, al menos hasta 120 km/h. No hemos
medido las prestaciones de un 545i, pero no puede ser más
rápido que el 645Ci (teóricamente, al medir es frecuente
ver cosas raras).
Esta semejanza en la aceleración no se debe a que el E 500
tenga siete marchas. En la aceleración que medimos, de 80
a 120 km/h, el E 500 empieza en segunda a menos de 5.100 rpm y acaba
en tercera a ese mismo régimen.
Esto
es así porque la diferencia entre esta caja de siete velocidades
y una de seis está en que el motor cae poco de régimen
cuando se cambia de quinta a sexta, y de sexta a séptima.
El salto en las cuatro primeras marchas es igual e incluso mayor
que el de una caja de seis.
Por tanto, esta caja en este modelo no favorece la aceleración
porque, si se acelera a fondo, el coche llega a la velocidad máxima
en quinta (250 km/h a poco más de 5.550 rpm en esa marcha).
No creo que sea un fallo que el coche tenga siete marchas y dé
la velocidad máxima en quinta, por debajo del régimen
de potencia máxima. Más bien creo que es un acierto
(aunque uno de los coches de los que guardo mejor recuerdo es el
Mercedes-Benz
500 E de 1990, y sólo tenía cuatro marchas).
Teniendo en cuenta lo que acelera el E 500 tal y como está,
lo que sí me habría parecido un error es utilizar
esta caja para ganar unas décimas a base de mantener el motor
más cerca del régimen de potencia máxima cuando
se acelera al máximo. Para eso habría que renunciar
a los desarrollos largos en quinta, sexta y septima, que es lo que
hace de este coche una delicia para viajar a cualquier velocidad.
El motor de por sí suena y vibra poco, está bien
aislado y —además— funciona a un régimen
extraordinariamente bajo siempre que no se acelere a fondo (y es
raro tener que acelerar a fondo en un coche con estas prestaciones).
En circulación normal por ciudad me ocurría a menudo
que miraba el cuentavueltas para ver si el motor seguía en
marcha, y lo estaba pero por debajo de 2.000 rpm (además,
el régimen de ralentí supera por poco 500 rpm).
En este recorrido de consumo por carretera de sentido único,
el régimen del motor a la velocidad de crucero apenas superaba
2.400 rpm. En ese recorrido, el consumo ha sido 11,0 l/100 km (el
ordenador marcaba 10,7).
Me
parece un valor bueno teniendo en cuenta de qué motor se
trata, y es posible ver de qué motor se trata en un recorrido
rápido. El consumo máximo que hemos medido ha sido
en 132 km de carretera lenta a ritmo rápido, pero no siempre
a fondo: 27,6 l/100 km (el ordenador marcaba 26,3). Se puede gastar
más, pero no sería fácil (hay que contar con
un error del cuentakilómetros de un dos por ciento).
El E 500 tiene de serie la suspensión Airmatic DC; sin ella
un Clase E va muy bien y con ella alcanza un nivel de confort y
estabilidad excepcionales. De las que yo he conducido, la única
berlina que me da más sensación de seguridad (y no
mucha más) por una carretera rápida a ritmo alto es
un Clase S.
El Clase E está hecho para, en los lugares donde se puede,
tomar curvas a velocidades próximas a la máxima, con
el coche fuertemente apoyado
y aún ser capaz de absorber las eventuales irregularidades
del suelo sin apenas movimiento de la carrocería ni apartarse
de la trayectoria.
Donde no se puede ir a velocidades próximas a la máxima
pero hay curvas que ponen en aprietos a cualquier coche a 120 km/h
(por el suelo, el trazado o las dos cosas), este E 500 tiene un
margen de seguridad muy grande. Hay que ir muy pasado o cometer
un error muy grande para que este coche dé un susto en una
carretera rápida.
En carreteras lentas también va muy bien, dado su tamaño.
La unidad que hemos probado, no obstante, llevaba unos Michelin
Primacy que —en seco— no daban la impresión de
agarrar mucho.
Al margen de los problemas de fiabilidad que tengan los frenos
SBC, lo cierto es que su funcionamiento normal es extraordinario
por la capacidad del coche para frenar en curva, por la potencia
de la frenada y por la resistencia al calentamiento. Para llegar
a ver el testigo de sobrecalentamiento en los frenos, hay que llegar
a un límite al que no se pueden acercar otras berlinas con
este peso y estas prestaciones.
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