Vale lo que cuesta
La principal cualidad del Clase E, como la de todos
los Mercedes-Benz de tracción trasera, es su capacidad para mantener
la trayectoria con independencia de que el suelo sea uniforme o
no. Esto da una gran seguridad si el conductor aborda una curva
rápido y encuentra algún bache o junta que —en
otros coches— provocaría un movimiento de la carrocería
o una desviación de la trayectoria.
Otra cualidad que hace al Clase E un coche muy seguro son sus reacciones
en curva. Si, dentro de la curva, hay que cerrar la trayectoria
o frenar, el coche responde muy bien. No hay actualmente ningún
otro modelo que dé una frenada en curva tan segura.
La respuesta del coche al movimiento del volante me ha parecido
algo más lenta en el 320 CDI que en otros Clase E. No creo
que la diferencia sea grande y, en todo caso, el Clase E es un coche
que entra muy bien en las curvas. Tampoco tiene otras características
de los coches pesados, como lentitud en los cambios de apoyo.
En
una carretera lenta, el testigo del control de estabilidad de un
Serie 5 puede llegar a parecer el del intermitente. Con el Clase
E eso no ocurre, la intervención del control de estabilidad
es menor, a igualdad de condiciones.
No le veo sentido a desconectar el control de estabilidad en el
Clase E; quien lo haga, podrá experimentar (quiera o no)
que no es difícil hacerlo sobrevirar en tracción,
sobre todo en carreteras lentas con suelo resbaladizo.
La suspensión neumática Airmatic DC permite seleccionar
entre tres grados de dureza, pero me parece que en la posición
normal el coche va bien en cualquier caso. Si se seleccionan cualquiera
de las dos posiciones más duras, se nota claramente la pérdida
de confort y no la ganancia de estabilidad.
El confort de suspensión también me parece sobresaliente.
Los pasajeros están muy bien aislados de todo tipo de irregularidades:
las de frecuencia más alta que afectan principalmente a los
neumáticos, las de frecuencia media que afectan principalmente
a la suspensión, y las más amplias que provocan movimientos
lentos de la carrocería.
La unidad que hemos tenido no frenaba particularmente bien. En
nuestras mediciones de frenada detenemos completamente el coche
y, al final de cada prueba, daba la impresión de alargar
la frenada. La resistencia al calentamiento es mayor que la de cualquier
otra berlina que yo haya conducido.
Un pequeño defecto, común a otras berlinas de Mercedes,
es que el volante parece quedarse «duro» si se mueve
rápidamente desde una posición de reposo y con el
motor al ralentí, como si faltase asistencia justo en ese
momento. |