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Bueno por calidad, caro por prestaciones
Mercedes-Benz sabe cómo hacer coches seguros
y este Clase C es otra prueba de ello. Tiene una suspensión
muy suave y aun así va muy bien en todo tipo de
carreteras. Ahora bien, realmente no veo un progreso sobre el anterior
clase C en este sentido, que ya era un coche de una estabilidad extraordinaria.
Es más, en ciertas cosas no es tan bueno. Por ejemplo, tiene
un cabeceo que puede llegar a ser molesto en fuertes frenadas o aceleraciones,
especialmente si se junta con una carretera ondulada. Curiosamente,
al arrancar suavemente también hay un ligero cabeceo. Conviene
considerar la opción de una suspensión menos flexible.
Como
buen Mercedes, no obstante, es muy poco sensible al estado del suelo
cuando está en un apoyo.
La carrocería se mueve (puede que mucho) de arriba abajo,
pero el coche conserva la trayectoria como si ese movimiento no
existiera. No es un prodigio de agilidad, pero tampoco es un coche
torpe. Tampoco se mueve al desacelerar o frenar en curva.
Tiene control
de estabilidad de serie y funciona muy bien. También
tiene servofreno
de emergencia y no funciona mal (los primeros intentos de Mercedes-Benz
con este sistema fueron muy malos). En emergencias debe ser de una
gran ayuda, sobre todo para algunos conductores, pero en alguna
ocasión me he encontrado con más frenada de la que
quería. Otra característica (frecuente en los Mercedes)
que se da en este 180 es que maniobra muy bien para su tamaño.
Al releer esto me he dado cuenta de que, cada vez
que hablaba de «los Mercedes», me refería a los
de tracción trasera; los de tracción delantera son
diferentes.
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