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Una nueva versión más larga, además de la actual
Mercedes-Benz le ha hecho al Clase A lo que al principio
decía que no hacía falta hacer: agrandarlo. A partir de esta primavera,
estarán a la venta tanto la versión actual, que mide 3,57 mm de
largo y 2,42 de batalla,
como la nueva, que crece hasta 3,78 m de longitud y 2,59 de batalla.
El Clase A largo cuesta unas 300.000 pesetas más que el corto.
Con
el aumento de tamaño, el Clase A queda casi como un utilitario de
los más grandes (Clio, Punto, Corsa o Ibiza), pero más pequeño que
su principal competidor, que es el Audi A2. Con relación al A2 y
a otros coches menores de 4 metros, el nuevo Clase A se distingue
por que su distancia entre ejes es muy larga.
Curiosamente, Mercedes-Benz lo ha aprovechado sólo para
aumentar el espacio para las piernas en las plazas traseras, ya
que el maletero sigue igual: 390 l. Es una cifra muy grande, pero
principalmente por la altura (el plano de carga está bajo), no por
fondo.
Si se abaten los asientos entonces sí hay un maletero
más grande que en el Clase A corto, porque se aprovecha de esa manera
que hay más espacio entre los respaldos delantero y el trasero.
El volumen máximo, con los asientos abatidos y medido hasta el techo,
es 1.530 litros.
El espacio para las piernas en el modelo largo es
extraordinariamente grande; incluso si el asiento trasero (móvil),
esta en la posición más adelantada, la distancia para
las piernas es mayor que la de cualquier otro coche de su tamaño.
La diferencia de peso entre el corto y el largo son
unos 40 kg. Aún con esta diferencia, Mercedes-Benz ha homologado
el mismo consumo medio para las dos carrocerías, aunque declara
peores prestaciones para el largo. Una diferencia entre ambos es
que el largo tiene frenos de disco atrás, algo que le falta
a todos los cortos salvo el A 190.
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