Lo que cabe esperar de 500 CV y 152.000 €
Mercedes-Benz hace muy bien varias cosas, pero lo que
mejor sabe hacer son suspensiones (lo que peor hace son cambios
manuales, pero eso aquí no toca).
En mayor o menor medida, cualquier Mercedes-Benz de tracción
trasera tiene una sobresaliente capacidad para mantener la trayectoria
en curva, una vez ha entrado en ella. Si, en una curva rápida,
un Mercedes-Benz fuertemente apoyado encuentra alguna irregularidad en
el suelo, sigue por donde va cuando otros coches experimentan algún
movimiento de la carrocería que acaba en movimiento del volante.
Ocurre lo mismo si hay alguna aceleración adicional, como
frenar o girar más en medio del apoyo.
Esta cualidad, que es lo que da confianza y lo que permite circular
con seguridad en carreteras rápidas, se da en el CL en mayor
medida que en otros Mercedes-Benz menos grandes (aunque es notable lo
cerca que está un Clase E en este sentido).
Aunque
el CL es un coche de suspensión suave y mucho peso, en las
condiciones reales del tráfico difícilmente puede
haber algo que vaya mucho más rápido por una carretera
abierta, al menos hasta los 250 km/h que tiene de velocidad máxima.
Otro factor que puede dar mucha confianza al conductor es que la
carrocería se balancea muy poco. Debe ser, en parte, por
el sistema de suspensión activa (ABC, que tiene de serie)
y en parte por lo bien que trabaja la suspensión.
En conjunto, las reacciones del CL con esta suspensión de
muelles helicoidales y amortiguadores pasivos me parecen mejores
que las de coches con una suspensión total o parcialmente
neumática, como la del BMW Serie 7 (que no he probado a fondo
con el sistema de estabilizadoras activas) o el Volkswagen Phaeton.
En carreteras rápidas ya se nota lo poco que se balancea
el coche, pero es mucho más evidente en las lentas. Posiblemente
esta sea una de las causas para que el CL muestre una agilidad completamente
impropia de su tamaño y peso. Solamente en los cambios de
apoyo muy bruscos se llega a apreciar que el sistema tiene un cierto
tiempo de reacción, pero funciona perfectamente en cualquier
caso.
Es un coche subvirador. Se nota a la entrada en la curva y también
en que puede tender a abrir la trayectoria cuando ya está
apoyado. Me quedo con la duda de si es realmente tan subvirador
como puede apreciar en la unidad de pruebas que hemos conducido,
que no estaba en perfecto estado (tenía un problema de alineación,
como mínimo).
Es
un coche indudablemente cómodo. No obstante, algunos de
los que tienen amortiguadores activos transmiten menos vibraciones
a los pasajeros cuando se pasa despacio por baches, juntas u otros
obstáculos pequeños.
El funcionamiento del control de estabilidad es muy bueno en sobreviraje,
porque contiene muy bien al coche pero no lo frena demasiado. En
subviraje no es tan bueno.
Se puede desconectar el control de estabilidad (ESP para Mercedes-Benz),
algo aconsejable sólo si se circula con cadenas, en nieve
profunda, arena o grava. Con el control de estabilidad desconectado,
se mantiene el sistema que frena la rueda motriz que pierde más
tracción al acelerar, el equivalente a un autoblocante. Quien
lo desconecte en carretera y acelere sin cuidado en curva, verá
que es relativamente fácil sobrevirar.
Si el control de estabilidad está desconectado, no se puede
conectar el programador de velocidad adaptativo (Distronic para
Mercedes-Benz). Si están conectados ambos sistemas, el Distronic
queda interrumpido cada vez que el control de estabilidad tiene
que hacer una corrección de la trayectoria.
Tampoco los frenos estaban en buenas condiciones, retemblaban.
Incluso suponiendo que estuvieran bien, son el límite a una
conducción rápida por carreteras de curvas. El CL
600 acelera mucho entre curva y curva, y pesa casi dos toneladas.
Los frenos pueden hacer la potencia necesaria para conseguir deceleraciones
fuertes y tienen aguante (más, por ejemplo, que los de cualquier
deportivo de BMW que yo haya conducido). Pero ponerse a hacer apuradas
de frenada cada 300 m desde 160 km/h durante 10 km son ganas de
estropear un coche que no está pensado para eso, por muy
bien que vaya en carreteras lentas. Quien lo intente, puede acabar
con los discos hechos un ocho.
En el CL 600 he podido probar detenidamente el programador de velocidad
adaptativo, y me ha parecido poco útil y no siempre eficaz
(más comentarios acerca de este dispositivo).
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