Lo que cabe esperar de 500 CV y 152.000 €
Éste es el coche más potente que he
conducido y, en cierto sentido, el que más sensación
de aceleración me ha dado.
Hay dos maneras de sentir la aceleración: una es notar un
empujón muy fuerte durante un periodo relativamente corto.
En ese sentido, impresiona más el actual Porsche 911 Turbo
que el CL 600 (y —de los que yo he conducido— aún
más el anterior 911 Turbo con el «Power Kit»
de 450 CV ).
La forma de acelerar del Mercedes-Benz CL 600 es menos intensa que la
de un Porsche Turbo, pero más constante. Lo que se siente
es una aceleración grande que casi no varía desde
un régimen muy bajo hasta que se produce el cambio de marcha
(y vuelta a empezar). El Mercedes-Benz tiene una aceleración tipo
avión comercial, el Porsche la tiene tipo montaña
rusa.
En
carretera de doble sentido, esta aceleración sirve para adelantar
en un espacio extremadamente corto. Al final, no obstante, un buen
adelantamiento lo hace el conductor, no el coche; es posible llegar
a acostumbrarse a esta aceleración y cometer un error de
cálculo.
En carreteras rápidas, el CL 600 alcanza la velocidad de
retirada de carné con una facilidad asombrosa y sin que parezca
que el motor está haciendo ningún esfuerzo. Puede
tardar 5,1 s en pasar de 160 a 200 km/h (unas décimas menos
que el Porsche, según nuestras mediciones). Quien exija lo
máximo al motor verá en su máxima expresión
lo que ocurre con coches potentes y pesados: cuando de verdad se
nota la fuerza del motor es cuando ya va muy rápido.
Si la conducción es suave, aunque no necesariamente lenta,
el motor parece que no existe. En un recorrido sin superar 160 km/h,
un niño de cinco años que iba en el asiento trasero
me preguntó por qué «eso» nunca llegaba
al tres. «Eso» era la aguja del cuentavueltas.
Para que la aguja del cuentavueltas llegue al tres, hay que pisar
el acelerador con cierta insistencia, circular en quinta velocidad
a 160 km/h o seleccionar la posición «S» del
cambio. Hay mucha diferencia entre el modo de cambio que me parece
adecuado para una conducción normal («D») y el
llamado «S», en el que la programación tiende
a llevar el motor alto de vueltas. Para una conducción más
bien rápida es mejor el modo «S», no tanto porque
cambie a un régimen más alto (algo que se consigue
siempre con el «kick-down»),
sino porque mantiene más las marchas cortas en retenciones
y frenadas.
Tiene
un mando secuencial
de bloqueo; con él se pueden eliminar las relaciones más
largas. Por ejemplo, seleccionar la posición «3»
no sirve para engranar la tercera (como ocurre con un mando secuencial
de selección), sino para que el coche funcione con las tres
primeras marchas. En esa posición, no pasará a cuarta
a no ser que el motor llegue al límite de régimen
y el conductor siga acelerando.
Es mejor tener este mando que no tenerlo, pero sólo le veo
utilidad en ciudad, para que no engrane las marchas más largas
y se sucedan cambios innecesarios o incómodos en ciudad.
En conducción rápida por carreteras de curvas, si
se selecciona la posición «S», la respuesta del
cambio es buena. En el CL 55 AMG sí hay mandos secuenciales
de selección (no de bloqueo), que están tras el volante.
El consumo está al nivel de las prestaciones y no por calidad,
sino por cantidad. El mínimo consumo lo obtuve en un trayecto
por autovía (sin pasar de 140 km/h) y por carretera; con
una media total de 105 km/h. Llevaba dos personas y equipaje, y
nunca aceleré a fondo; de los 500 CV, no creo que usara en
ningún momento más de 150. El consumo fue 13,5 l/100
km; hubiera sido algo menos con menos peso, pero no mucho menos.
En el mismo trayecto, sin pasajeros ni equipaje, con un ritmo de
viaje mucho más rápido, aunque todavía muy
lejos de las posibilidades del coche, gastó 25,4 l/100 km.
El consumo durante los recorridos de prestaciones, donde se acelera
a fondo constantemente, llegó a 40 l/100 km y se puede considerar
el máximo.
Aunque su depósito tiene 88 litros de capacidad, la autonomía
es escasa solamente con circular a un 50 por ciento de las posibilidades
del motor. Además del inconveniente de tener que parar con
relativa frecuencia, está el de que necesita gasolina de
octano 98, aún infrecuente fuera de las autovías o
lejos de poblaciones grandes. |