Un cupé
muy lujoso con motores de hasta 500 CV
Las primeras impresiones dinámicas que me
han transmitido los cupé CL son similares a las que tuve
con los nuevos Clase
S: excelente estabilidad y ejemplar comodidad. Como no difieren
apenas con los Clase S por tamaño, peso y motores, los CL
ofrecen un tacto y cualidades dinámicas casi idénticas.
Cabe destacar que todos los Mercedes-Benz CL llevan de
serie la suspensión activa «ABC» y esto supone
una mayor estabilidad
y confort frente a los Mercedes-Benz Clase S que no lo llevan (sólo
el S 600 lo lleva de serie).
He tenido ocasión de conducir un CL 500 y
un CL 600, desafortunadamente durante pocos kilómetros y
en unas condiciones de tráfico en las cuales no he podido
sacar grandes conclusiones. La versión con el motor V8 de
306 CV tiene potencia y empuje suficiente para moverse con mucha
agilidad, pero aquellos que hayan tenido ocasión de conducir
otros coches de 300 CV tampoco quedarán impresionados por
su capacidad de aceleración (su relación
peso/potencia no es muy favorable).
La
cosa cambia completamente en el CL 600. Los 500 CV de su motor V12
biturbo y la impresionante «patada» de sus 800 Nm a
1.800 rpm permiten aceleraciones sorprendentes en un coche de 2.075
kg. El cambio automático inserta las marchas a buen ritmo
cada vez que la aguja del cuentarrevoluciones alcanza 5.800 rpm,
y la velocidad aumenta de forma extraordinaria, permitiendo realizar
adelantamientos con enorme rapidez.
La suspensión «ABC» aporta una
estabilidad y nivel de seguridad muy elevados. Los Mercedes-Benz CL transmiten
una sensación de aplomo ejemplar y son capaces de abordar
las curvas con una precisión de guiado inusual en coches
de su tamaño y peso, ofreciendo unas reacciones de talante
muy deportivo.
El cambio
automático con mando
secuencial tiene un funcionamiento suave y suficientemente rápido,
capaz de agradar a la mayoría de los conductores, aunque
en un uso muy exigente pueda resultar algo lento a la hora de reducir.
La frenada también me ha parecido muy equilibrada
y eficaz en ambos modelos. Si en el CL 500 destaca su buen tacto
y capacidad de parada, el equipo de frenos del CL 600 (con unas
enormes pinzas fijas de ocho pistones) transmite todavía
una mayor sensación de potencia y parece capaz de detener
el coche en muy pocos metros.
El control
de tracción (integrado en el control
de estabilidad de serie) apenas tiene que actuar en el CL 500,
a no ser que el suelo esté deslizante o forcemos un poco
la situación. Sin embargo, en el CL 600 no es raro ver como
entra en funcionamiento si pisamos el acelerador sin contemplaciones.
Con él activado, la seguridad está fuera de toda duda,
pero con el ESP desconectado la cosa requiere una mayor atención
al volante y capacidad de reacción por parte del conductor.
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